Juan Eslava Galán: «Soy un gran ignorante de muchas cosas»

El escritor presenta un manual para aprendices de eruditos con buen humor

El escritor presenta un manual para aprendices de eruditos con buen humor

«Sólo me dedico a leer y a escribir. Nada más». Ni televisión, ni salidas ni otras distracciones mundanas. Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) es un autor prolífico que no se cansa de introducir en sus tramas curiosidades históricas con las que mata su gusanillo pedagógico de profesor de instituto. «Enciclopedia Eslava» (Espasa) recoge en un solo volumen parte de los misterios y leyendas que le han interesado durante su vida, adobados con la habitual «salsa» que el autor de «En busca del unicornio» le aporta a sus libros.

–¿Esta enciclopedia está escrita para contar cosas o para desmontarlas?

–Siempre que escribes tienes que desmontar cosas, desde luego, pero he intentado hacer un libro con algunos de los temas que me han preocupado durante estos años. Tiene mucho humor y realmente la idea surge cuando en algunas tertulias con lectores, éstos me proponen que algunas de las anécdotas que habitualmente cuento se publiquen en un libro. Hombre, algunas no daban para eso, pero muchas sí. Por eso se llama enciclopedia, porque contiene muchas cosas, pero también hay un guiño para los que quieren ser más cultos, porque la cultura es mucho más que esto desde luego. Mi intención es enseñar deleitando.

–Docere et delectare.

–Eso mismo.

–O ha pensado ser como Pico della Mirandola, que puso en el mote de su escudo «De omni re scibili». De todo lo que se debe saber...

–No, lo que pasa es que en la época de Pico, en el ámbito de la cultura, un humanista podía aspirar a abarcar todo. Es evidente que no y ahora eso es imposible. Yo soy un gran ignorante de muchas cosas y un aficionado a otras que suelen ser historias de la Historia, o tienen que ver con la gastronomía o con el sexo, que son dos grandes directrices del libro porque se prestan mucho al humor.

–Hay mucha cocina y mucha cama.

–Exacto, porque en esta vida, ¿qué nos queda que sea más placentero que eso?

–Hablando de sexo, me surge una duda. ¿Esto de que Santa Úrsula y Atila tuvieron un polvo gallináceo qué es? No conocía esa modalidad de cópula.

–(Risas). Pues es un polvo sin quitarte la pelliza, sobre la marcha, como el que cumple con una obligación y ya está. Obviamente, hay que ver el sentido que esa expresión contiene, por aquello de que las once mil vírgenes no es más que un error de transcripción o de lectura de una palabra. Gracias a eso hay una amplia cantidad de reliquias repartidas por toda la cristiandad.

–¿Y con las vírgenes negras qué hacemos?

–Pues es que a finales del siglo XII y principios del XIII, de pronto, en un montón de lugares que no están en ciudades, surgen vírgenes negras. Una vez es un pastor, otras es un agricultor, y eso responde a un planeamiento para hacerse con los lugares de creencia precristiana como fuentes, lugares altos, cuevas. Había que cristianizarlo de alguna manera y éste era el mecanismo. El color negro tiene varias explicaciones. Uno de los precedentes de la virgen, como concepto de una mujer que pare un dios, se encuentra en Isis, que suele ser negra. Además, entonces el color negro significaba sabiduría, por lo tanto es sabiduría y también el asiento de Dios como sabiduría infinita.

–¿Me está diciendo que el Rocío tiene más que ver con Ishtar que con una chica que vivió en Palestina hace más de 2.000 años?

–Bueno, yo creo que tiene que ver con las dos y además es compatible. Aquí antes de llegar el cristianismo había cultos y uno de ellos era el que habían traído los fenicios, que era el de Astarté, que es la misma que Ishtar en Babilonia. Unos cultos se cambian por otros. Que la gente tenga mucha devoción por la Virgen del Rocío me parece muy positivo y que eso tenga raíces que no son necesariamente cristianas también.

–Usted se lo pasa muy bien escribiendo, pero también viajando, comiendo, bebiendo...

–Claro, es que uno de los placeres de los viajeros es comer cosas distintas. En esto estoy muy abierto porque la vida nos da muchos disgustos y soy practicante de este tipo de placeres.

–Ande, cuénteme lo de Himmler en los toros.

–Buen eso es un episodio interesante de la historia reciente. Este hombre, que era un sieso obviamente, vino a España de visita oficial y se le organizó una corrida de toros fuera de temporada para que las conociera. No terminó de sentirse cómodo y por una cuestión de protocolo le dio una medalla a cada uno de los toreros, pero en general toda la corrida le pareció una cosa cruel y bárbara. Matar a siete millones de judíos no tenía gran crueldad, pero matar un toro en una plaza era inadmisible para él.

–¿A quién considera una persona razonablemente culta?

–Pues hoy en día lo es quien es capaz de tener las bases necesarias para poder opinar con cierto aplomo sobre diversos aspectos que nos salen en estos tiempos. También diría que es quien distingue en internet lo que es falso de lo que es verdadero. Internet está lleno de bulos y tú necesitas una cierta cultura para distinguirlo y no picar.

–De estás 101 historias, ¿con cuál se lo ha pasado mejor?

–Pues realmente me lo paso bien con todas, la verdad. Por ejemplo, si miras en el libro puedes ver cómo desde una visión que tengo ante una fuente de los cuatro ríos que tenía Prusia cuento cómo en la actualidad han perdido dos de ellos y ese estado, que fue pionero en tantas cosas y el más fuerte de su época, ya no existe.