La agencia estatal aérea confirma que Faasa estaba homologada para formar

Alumnos de uno de los cursos de Faasa, empresa del sector aeronáutico
Alumnos de uno de los cursos de Faasa, empresa del sector aeronáutico

La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha remitido un escrito al juzgado sevillano que investiga el denominado «caso Infoca» en el que le informa, a petición del órgano judicial, de los requisitos sobre personal, instalaciones y equipamiento de instrucción necesarios para una organización de formación de mantenimiento, aprobada «según la Parte 147», como es la empresa Faasa Aviación, investigada en el proceso judicial. De acuerdo con ellos, al tratarse de una entidad grande con capacidad para impartir actividades formativas a más de 50 alumnos, se debe contar con una estructura mínima de cuatro personas, así como de «recintos adecuados, totalmente cerrados y separados» de otras dependencias, para ofrecer «clases teóricas y realizar los correspondientes exámenes», entre otras condiciones.

En el escrito, rubricado por la directora de Seguridad de Aeronaves de esa entidad, Elena Carrera y al que accedió LA RAZÓN, se asevera además que la mencionada sociedad cordobesa «obtuvo la aprobación» como organización de formación del tipo reseñado el 12 de febrero de 2008. El alcance de ese permiso alcanzaba a cursos básicos de «las subcategorías 81.1, 81.2, 81.3 y 81.4». Carrera detalla además al juzgado que Faasa mantuvo los parámetros de esa licencia hasta el 11 de mayo de 2012, cuando se emitió «un nuevo formato de aprobación de la organización de formación FDSM-147-11» para cursos esta vez sólo de «las subcategorías 81.1 y 81.3» y que la mercantil conservó hasta «el 22 de diciembre de 2015». Fuentes de Faasa apuntan a este diario, al hilo de ese escrito, que la autoridad aeronáutica «realiza periódicamente una auditoría» a su centro de Palma del Río (Córdoba) «con el objeto de velar por el cumplimiento normativo en ese sentido» y con el fin de «testar el nivel académico de los alumnos». Éstos, «una vez completan esta formación, deben realizar prácticas en el Centro de Mantenimientos Oficiales –las llamadas prácticas reales–, que es el penúltimo paso para que puedan obtener su licencia», explican.

Desde la empresa anotan otro dato: hace más de cinco años que la formación que dan es privada y cuentan con «un nivel de ocupación de plazas que supera el 90 por ciento», subrayan. Al margen de la abultada cifra, quieren dejar claro que ese apartado de su actividad –no es el único– «está homologado incluso por organismos internacionales, lejos de afirmaciones que han podido ponerlo en duda en algún momento», concluyen.