Política

Momentos de emociones encontradas

«El eterno problema catalán ha conseguido que muchísimos españoles encontremos algo que teníamos olvidado: el sentimiento patriótico»

La demanda de la jura de bandera civil ha crecido  a raíz del conflicto catalán
La demanda de la jura de bandera civil ha crecido a raíz del conflicto catalán

«El eterno problema catalán ha conseguido que muchísimos españoles encontremos algo que teníamos olvidado: el sentimiento patriótico»

Siempre en las peores circunstancias hay algo que agradecer, en teoría, a los causantes de esas malas situaciones. Estoy convencido que el eterno problema catalán ha hecho que muchísimos españoles encontremos algo que teníamos olvidado, perdido: las emociones, pero esas que salen a flor de piel. Hasta hace bien poco, sólo los grandes partidos de fútbol sacaban los mayores sentimientos de alegría colectiva, incluso, no digo yo que un plato, pero sí al menos de patriotismo. El injusto, ilegal y persistente acoso catalán, mejor dicho, de los independentistas catalanes y sus huestes, que hay una mayoría en Cataluña que está sufriendo el mencionado acoso el doble que el resto de los españoles, ha servido de revulsivo. Hemos superado esa especie de estigma de Caín que venía del franquismo y hemos empezado a recuperar nuestra bandera, nuestra democracia conseguida con un ejemplo de entrega y de comprensión de casi todos. Posiblemente, los políticos son los que van más a su aire. Estamos en unos permanentes tiempos electorales y los partidos sólo están para buscarse votos en las próximas elecciones. A pesar de sus diferencias, los nacionalistas catalanes están unidos en lo fundamental de sus locas pretensiones. Los partidos españoles están divididos. En un grupo, capitaneado por el presidente del Gobierno, están dispuestos a ponerles un piso con vistas al mar a Torra y a sus muchachos. El otro grupo, capitaneado por Casado, quiere quemar el piso. Esto produce ventajas a los enemigos, que no adversarios catalanes. Mañana viernes se ha convertido en un día de alto riesgo. Pedro Sánchez calculó mal y pensó junto a sus bondadosas ministras y ministros que celebrar un consejo de ministros en Barcelona se convertiría en una especie de bálsamo en la irritación constante que produce Cataluña. Ha conseguido lo contrario; pero indudablemente ahora no se puede dar el paso atrás que tanto practica el Sr. Sánchez. Así que en plan navideño, que todo salga mejor de lo que se espera y que el sábado podamos disfrutar esperando que nos toque el Gordo de Navidad que tantos años llevamos esperando.