«El coche es un arma de matar, pero hasta que no te toca no lo crees»

Gloria García, psicóloga de Stop Accidentes en Valladolid, señala a LA RAZÓN que la muerte en carretera de un ser querido «no se supera nunca»

Gloria García recuerda que las negligencias están detrás de seis de cada diez accidentes de tráfico con víctimas mortales
Gloria García recuerda que las negligencias están detrás de seis de cada diez accidentes de tráfico con víctimas mortales

Gloria García lleva diez años trabajando como psicóloga para la Asociación Stop Accidentes en Valladolid, ayudando a familiares de personas que han perdido la vida en un accidente de tráfico, especialmente a los que no tuvieron culpa alguna, a pasar el duelo para puedan salir adelante con su vida. «La muerte de un ser querido en la carretera nunca se supera, porque al fallecimiento se suma también la rabia contra el que ha provocado esta situación y que, además, muchas veces queda impune», señala.

Esta joven psicóloga clínica atiende a LA RAZÓN en vísperas de que se celebre el próximo 15 de noviembre el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, y aprovecha esta página para advertir de la escasa sensibilización que, en su opinión, todavía existe en la sociedad sobre lo que supone ponerse al volante y las consecuencias que una mala decisión puede acarrear para muchas familias.

«Hasta que no te toca en primera persona no eres consciente del problema ni de que en la carretera existen criminales de tráfico. Siempre se piensa que estas cosas les pasan a otros», asegura.

Por este motivo, la psicóloga considera que es de vital importancia que en los colegios e institutos se estudie Seguridad Vial como una asignatura obligatoria más, igual que si fuesen Matemáticas o Literatura.

«El coche es un arma de matar y cuanto antes se den cuenta de esto los niños a buen seguro que en el futuro tendremos mejores personas y conductores más responsables», señala Gloria García, mientras recuerda que ella misma lo ha comprobado cuando acude a un centro educativo a impartir alguna charla sobre Seguridad Vial a los escolares.

Implicación de los padres

«Las charlas calan en los niños, que luego son los primeros que les dicen a sus padres cuando conducen que el semáforo está en rojo o que van muy deprisa. Y no puede ser que en su casa no se cumpla lo que ellos aprenden en el colegio. Creo que las familias rían implicarse mucho más de lo que lo hacen en este tema y que puedan servir de modelo para sus hijos», afirma.

En sus consultas -explica que las dos primeras son individuales y las siguientes grupales «porque compartir el dolor -asegura- es bueno para superar el duelo», dice que ha visto y escuchado de todo, que todos los casos impactan, y que lo que buscan las víctimas es una respuesta. «Necesitan saber el por qué ha ocurrido el fatal accidente; el por qué le ha pasado a su ser querido cuando era un buen deportista o una buena persona; buscan una respuesta a lo que consideran una injusticia, pero son preguntas a las que no puedes contestar de una manera racional», señala la psicóloga clínica, quien asegura que pueden pasar muchos años hasta que esa persona encuentra la paz en su cabeza.

Pero pese a los malos tragos que dice que su profesión le hace pasar, Gloria García ama su trabajo y se siente orgullosa de saber que ayuda a muchas personas.

De hecho, este periodista es testigo de una llamada telefónica que recibe de una paciente durante la entrevista. «Es una mujer -cuenta- que perdió hace un año a su hijo en un accidente de motocicleta en Medina de Rioseco, y me llamaba para decirme que la tengo muy olvidada. Suele hacerlo habitualmente para contarme como está. Es un vínculo emocional que los psicólogos solemos establecer con los pacientes y que sabemos que les reconforta y que les da una gran seguridad emocional y paz interior». «Sólo por esto -continúa- merece la pena este trabajo».