El conductor del bus de Ávila dice no tener conciencia de haberse dormido al volante

Arranca el juicio con la declaración del acusado del el accidente en el que fallecieron nueve personas

El Juzgado de lo penal número 1 de Ávila acoge la primera de las cuatro jornadas del juicio contra R.G.S, el conductor del autocar en el que el 8 de julio de 2013 fallecieron 9 personas y otras 22 resultaron heridas como consecuencia del accidente ocurrido en Tornadizos
El Juzgado de lo penal número 1 de Ávila acoge la primera de las cuatro jornadas del juicio contra R.G.S, el conductor del autocar en el que el 8 de julio de 2013 fallecieron 9 personas y otras 22 resultaron heridas como consecuencia del accidente ocurrido en Tornadizos

En ningún momento tuvo «conciencia» de haberse quedado dormido al volante. Así lo aseguró el conductor del autocar accidentado el pasado 8 de julio de 2013 en la localidad abulense de Tornadizos, R.G.S, en el que fallecieron nueve personas.

En la primera sesión del juicio por este suceso, en el que también hubo 22 heridos, el acusado señaló que hizo «todo» lo que pudo y «lo más rápido posible».

Entre sollozos, el conductor declaró en la vista oral que recordaba que el día del siniestro estaba «fresco» y «normal» hasta que ocurrió el siniestro a las 8.35 horas a la altura del kilómetro 123,000 de la N-403 (Ávila-Toledo). El fiscal pide para R.G.S cuatro años de prisión y cinco de privación del carné de conducir como supuesto autor de nueve delitos de homicidio por imprudencia grave y otros trece de lesiones.

Durante el interrogatorio, el conductor se ha emocionado al recordar los instantes posteriores al siniestro y ha rememorado que en aquel momento se dijo: «Me quiero morir. ¿Por qué me he quedado?».

Sobre el momento del accidente, relató el acusado que en la zona del siniestro, por la pendiente existente en la carretera, «habitualmente conectaba el freno eléctrico y creo que ese día lo conecté, sin necesidad de soltar el volante». «Oí un golpe en la parte media-trasera y me di contra el talud, y el autobús comenzó a dar bandazos. La gente gritaba y reaccioné lo mejor que pude, pues no llevaba cinturón y no estaba estabilizado en el asiento, además de que una persona me golpeó por detrás», declaró R.G.S., quien subrayó que el autobús únicamente tenía un cinturón de seguridad en la parte trasera.