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Jiménez Lozano recibe la Medalla de Oro de Ávila que le devuelve el «olor a la infancia»

El presidente de la Diputación, Carlos García, le agradece ser «un magnífico embajador de la provincia»

  • El escritor José Jiménez Lozano posa junto a familiares y la corporación de la Diputación de Ávila tras recibir la Medalla de Oro de la provincia
    El escritor José Jiménez Lozano posa junto a familiares y la corporación de la Diputación de Ávila tras recibir la Medalla de Oro de la provincia /

    Rubén Cacho/Ical

Alcazarén (Valladolid).

Tiempo de lectura 2 min.

05 de junio de 2019. 20:34h

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Santiago Felipe.  Alcazarén (Valladolid). 6/6/2019

«Tengo la suerte de ser de Ávila y les agradezco este reconocimiento que me trae de nuevo el olor de la infancia». Con estas palabras, el escritor y Premio Cervantes, José Jiménez Lozano, recibía en su domicilio de la localidad vallisoletana de Alcazarén, la Medalla de Oro de la Provincia abulense, de manos del presidente de la Diputación, Carlos García, quien le quiso reconocer, de esta manera, su trabajo como «un magnífico embajador».

Un homenaje, que como confesó el propio autor, le «ha rejuvenecido un poquito», y sin perder el buen humor reconoció que «no tanto como para echar a correr. Jiménez Lozano indicó, en declaraciones recogidas por Ical, la gran sorpresa que le produjo esta distinción, ya que «no es algo que uno se haya ganado con estudios o descubrimientos sino que es por las buenas».

Con 89 años a sus espaldas, se acordó de autores ligados a Ávila como su querida Santa Teresa de Jesús o el filósofo, ensayista y poeta George Santayana. El escritor también tuvo tiempo para asegurar que si él ha aportado algo a la lengua es «gracias a la gente, que es quien lo habla», ya que «la lengua no es lo que dice la Real Academia ni lo que dice el filólogo, sino lo que la gente habla». «Dicen que en Valladolid se habla el mejor castellano, pero el castellano ya no existe. Ahora está el español, que es otra cosa. Nuestras construcciones hoy, se quiera o no se quiera son inglesas. Cuando España era la dueña del mundo era de otra manera pero ahora es el inglés el que lo marca todo», aseveró.

En este sentido, destacó que «nunca se puede uno expresar en un idioma ajeno» y advirtió que «hay una tendencia de decir que gran parte de las enfermedades mentales e incluso algunas físicas, proviene de que ni las ideas ni el lenguaje son nuestros sino los que nos imponen desde los periódicos o el cine», apuntó.

Mientras, el presidente de la Diputación, quien estuvo acompañado por diputados o el director de la Gran Duque de Alba, Maximiliano Fernández, manifestó su «orgullo» por rendir este «sencillo reconocimiento» a quien, «a través de su pluma y literatura» ha sido «uno de los grandes exponentes de la literatura española del último medio siglo».

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