Política

Se multiplican los poemarios de jóvenes que optan al XXIX Premio Jaime Gil de Biedma

Ya se han seleccionado las diez obras finalistas de esta edición

Franciscco Vázquez junto a Gonzalo Santonja y Fermín Herrero, entre otros
Franciscco Vázquez junto a Gonzalo Santonja y Fermín Herrero, entre otros

El jurado el Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, que desde hace 29 años viene otorgando la Diputación de Segovia, ya tiene tarea para las próximas semanas: releer y valorar cada uno de los poemarios finalistas que optan a este prestigioso reconocimiento, en una edición en la que se han multiplicado la presentación de jóvenes.

«Frente a otros años, y como algo llamativo, ha participado mucha gente joven, lo cual es muy estimulante, ya que el Jaime Gil de Biedma sigue reuniendo cada vez más nuevos escritores, escritores muy jóvenes», según apuntaba el coordinador del prejurado y jurado del Premio, Gonzalo Santonja, quien considera que en esta ocasión se han multiplicado las voces y las formas en la escritura de los autores de los poemarios presentados.

Entre los preseleccionados, como es habitual, se encuentran algunos libros que tienen su origen en Hispanoamérica y que según Santonja, que ha coordinado el prejurado formado por Carlos Cantero, Fermín Herrero, Mª Luz de Frutos, y Mª Antonia de Isabel, «hay también alguno escrito por alguien vinculado a Segovia y su provincia». El presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, tuvo la oportunidad de saludarlos en un encuentro que hubo en el Palacio Provincial.

Para el coordinador del jurado, esta vigésima novena edición del Premio ha sido «la más nivelada» en cuanto a las temáticas de las obras recibidas, entre las que se encuentran «poemarios serenos, líricos y otros verdaderamente demoledores escritos desde el dolor, desde las humildad o desde las persecuciones». «Hay muchos libros de aliento, libros poéticos o políticamente revolucionarios», asegura, señalando al mismo tiempo que, tanto entre los recibidos como entre los finalistas figuran poemarios qeu guardan las estructuras clásicas, muchos de sonetos, pero también otros con estructura de aforismos y otros que son «totalmente rupturistas».

En los próximos meses se darán a conocer desde la Diputación los nombres de la obra ganadora, así como de la merecedora del accésit que saldrán de estos diez finalistas: «Cosiendo se habla bajo», «En carne vivo», «A plena luz en plena noche», «Aquí y ahora», «La huerta de los manzanos», «Donde da la vuelta el tiempo», «Los gestos cotidianos», «Jardín Gubelkian», «Vikinga» y «Balada de intemperie».