Arranca la legislatura más incierta

Jxsí prevé un mandato de 18 meses que culmine con la independencia, pero la CUP se niega a reelegir a Mas y éste se resiste a dar un paso atrás.

Artur Mas, con CDC asediada por el presunto 3 %, se sentará como diputado en la bancada de la izquierda sin saber aún si será reelegido president
Artur Mas, con CDC asediada por el presunto 3 %, se sentará como diputado en la bancada de la izquierda sin saber aún si será reelegido president

Puesto a llamar la atención, el Parlament de Cataluña ofrecerá hoy una imagen insólita en todos los hemiciclos europeos desde tiempos de la Revolución Francesa: sentará a liberales y conservadores en la bancada de la izquierda, mezclados con antisistemas, ecosocialistas y republicanos, mientras que socialistas y comunistas ocuparán el lado derecho. Esta distribución provisional, capricho de la candidatura ganadora, Junts pel sí, es sólo una extravagancia más de la que está llamada a convertirse en la legislatura más rara de la historia de Cataluña, que arranca hoy a las 11.00 horas de la mañana, con Carme Forcadell como presidenta del Parlament.

Si hay una palabra que resume de qué va esta XI legislatura es «incertidumbre». No se sabe aún quién será el presidente de la Generalitat, cuánto durará ni si finalizará con el propósito que plantea la candidatura ganadora: la independencia de Cataluña. Porque Jxsí, pese a ganar con 62 diputados el 27-S, no tiene mayoría absoluta y depende de la CUP, el otro partido soberanista, para sacar adelante su hoja de ruta.

Pese a no ponerse de acuerdo sobre quién debe estar al frente de este mandato, la CUP y los partidos que integran Jxsí, ERC y CDC, están de acuerdo en que la legislatura debe durar un máximo de 18 meses, tiempo suficiente para culminar la llamada «desconexión» de Cataluña con España.

Mientras siguen sin ponerse de acuerdo para que Artur Mas sea reelegido, Jxsí y la CUP avanzan en la redacción de la declaración que dará inicio al proceso de independencia. Si no se enredan, podrían aprobarla la semana que viene. A continuación, prepararían las estructuras del futuro estado catalán, aunque sin darles forma jurídica para que no puedan ser impugnadas por el Gobierno.

El siguiente paso hacia la independencia consiste en proclamar la desconexión del ordenamiento jurídico español y aprobar, «ipso facto», una ley de transitoriedad jurídica catalana para regular de manera provisional los elementos estructurales del futuro estado, así como las cláusulas generales que han de garantizar la seguridad jurídica y la sucesión ordenada de administraciones. Si la cámara catalana logra burlar a la justicia española y culmina estos planes, la idea de los soberanistas es convocar otra vez unas elecciones constituyentes para que el nuevo Parlament redacte la futura constitución catalana. Una constitución que para culminar la maratón de elecciones deberá ser aprobada en referéndum.

Pero al margen del pulso en los tribunales, esta hoja de ruta pende de que la CUP y Junts pel sí sean capaces de cerrar un acuerdo antes del 9 de enero. Un día después de que ERC apelara a la «responsabilidad», Antonio Baños aviso de que «si todos estamos de acuerdo con todo, desde la ruptura de las leyes española a la constitución catalana, y descarrilamos porque el señor Mas dice que es president o lo echamos todo a perder, la responsabilidad no sé si será de la CUP».