Cataluña, la comunidad de los empates

Rajoy cambia de estrategia, sólo hará una visita a Barcelona. La igualdad que las encuestas pronostican entre PSC, ERC, CDC, Podemos y C’s descartan la posibilidad de que el PP sufra una gran desventaja y que Cataluña sea decisiva

Rajoy cambia de estrategia, sólo hará una visita a Barcelona. La igualdad que las encuestas pronostican entre PSC, ERC, CDC, Podemos y C’s descartan la posibilidad de que el PP sufra una gran desventaja y que Cataluña sea decisiva

Mariano Rajoy sólo vendrá una vez a Cataluña durante esta campaña. Será en la recta final, el 17 de diciembre. Aquello de pisar territorio catalán para reducir la ventaja que el PSC sacaba al PP en el noreste de la península –hasta 18 escaños de ventaja logró en 2008– ha pasado a la historia. Ni los socialistas ni nadie tienen capacidad de lograr los resultados de los gloriosos años de Felipe y Zapatero (25 escaños en 1982 y 2011; 21 en 1986 y 2004). Hoy la tendencia es el empate. Ya lo hubo entre independentistas y no independentistas el 27-S y ahora se prevé que lo haya aunque en otros términos.

Las encuestas gubernamentales coinciden en pronosticar una gran igualdad entre cinco fuerzas. La del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat da una ligera ventaja a ERC, mientras que la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se decanta por la candidatura de En Comú Podem. En ambos casos señalan que la distancia entre Podemos, ERC, PSC, Ciutadans y Democràcia i Llibertat –la marca con la que se presenta CDC– es tan estrecha que a quince días de la cita con las urnas el resultado está en el aire. Los cinco se mueven entre los 8 y 11 escaños. En la provincia de Barcelona, donde se juegan 31 escaños, volverá a librarse una ardua batalla por meterse en el zurrón al votante indeciso. Todos tienen posibilidades de obtener cinco escaños y la victoria en Cataluña podría llevársela quien logre el sexto diputado. «Y este sexto escaños puede ir de dos votos», según el director del CEO, Jordi Argelaguet.

Aunque las encuestas pronostiquen que el PP puede obtener el peor resultado de su historia, entre cuatro y cinco diputados, la distancia que le separa ahora del PSC ya no incide sobre quién será el próximo inquilino en La Moncloa. Cinco escaños de desventaja no le cerrarán el camino a la presidencia, ya que la batalla entre soberanistas atomiza los resultados. El actual presidente del Gobierno puede defenderse desde Tejerina o desde Antena 3 de los ataques del candidato convergente, Francesc Homs, que lo señala como «uno de los responsables de que una gran parte de la sociedad catalana crea que para Cataluña ya no hay encaje posible en el Estado español».

El discurso a favor de la independencia con el que CDC se peleará con ERC por el electorado soberanista, a Rajoy le da réditos más allá del Ebro. Con la resolución de ruptura, Junts pel sí y la CUP hicieron campaña por el PP fuera de Cataluña. Permitió a Rajoy ejercer el papel de presidente del Gobierno con «el problema catalán», en un momento en que se le cuestionaba, frente a Albert Rivera, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias. Teniendo en cuenta que los mayores de 60 años son mayoría entre el electorado del 20-D –que el PP equipara a un perfil conservador–, Rajoy enarbolará el discurso de la unidad de España. También lo hará Ciutadans, que hará campaña, sobre todo, en los platós de televisión y, a diferencia del PP, apostará por prodigarse en las grandes urbes.

Sánchez pisará más que Rajoy Cataluña, al fin y al cabo, uno de los caladeros tradicionalmente socialistas, junto a Andalucía. Aunque tiene a Carme Chacón como cabeza de cartel, férrea defensora de la unidad de España, presenta un proyecto a la izquierda de PP y Ciutadans y aboga por reformar la Constitución para aliviar tensiones. En Comú Podem, pese a contar con el candidato menos conocido, Xavier Doménech, el ideólogo antiborbónico de Ada Colau, presenta una propuesta atractiva para el electorado catalán, defiende un referéndum para Cataluña, una salida que apoya el 80 por ciento de los ciudadanos.

Con el pronóstico que dan las encuestas, los soberanistas descartan que las generales se interpreten como una segunda vuelta del 27-S. Aunque Homs admite que «si el 20-D Ciutadans gana en Cataluña, será difícil explicar que el proceso saldrá adelante». Quién ganará es una gran incógnita.