Cataluña

Colau admite que se ha planteado dejar la política: “Pienso en mis hijos”

La alcaldesa de Barcelona insta al PSOE a ser aliado para que los “presos políticos” salgan de prisión

La alcaldesa de Barcelona insta al PSOE a ser aliado para que los “presos políticos” salgan de prisión

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Ada Colau es de lágrima fácil. Lloró de emoción la primera vez que tomó posesión de la vara de alcaldesa. Con los discursos de los pregoneros de las fiestas de la Mercè y de los Reyes Magos a quienes cada 5 de enero entrega las llaves que abren las puertas de las casas de toda la ciudad para que ningún niño se quede sin regalo. Llora en los mitines donde hay mucha gente que le aplaude. Y esta manñana también ha llorado delante de los micrófonos de RAC-1. Durante una entrevista en el matinal “El Món”, el conductor del programa, Jordi Basté, pidió ir a publicidad al ver que Colau se emocionaba después de preguntarle si se había planteado dejar la política. “Pienso en mis hijos”, ha dicho, tras admitir que se lo ha planteado en más de una ocasión. La última, estos pasados quince días en los que ha tenido que negociar con el resto de grupos políticos que forman el pleno del Ayuntamiento de Barcelona para mantenerse como alcaldesa. Tras decantarse por seguir como primer edil con el apoyo del PSC y los votos de Manuel Valls “que no hemos buscado y nos incomodan”, subrayó en su último discurso de investidura, Colau se ha convertido en el blanco de las críticas del independentismo. “He escuchado como me han llamado traidora y butiflera”, por no pactar con ERC. Pero lo más duro para la alcaldesa fue cruzar la plaza Sant Jaume desde el Ayuntamiento hasta el Palau de la Generalitat tras el pleno de constitución, donde se oyeron gritos de “puta, zorra y guarra”. “Fue durísimo”, ha admitido, antes de pedir al resto de fuerzas políticas que censuren estas actitudes que degradan la política.

Pero Colau no ha ido al programa matinal de radio con más audiencia de Cataluña sólo para lamentarse y ha utilizado el altavoz para defender su elección de seguir como alcaldesa cuatro años más para consolidar un proyecto político. ERC le reprocha haber aceptado los votos de las elites (que representa la figura de Manuel Valls) para aferrarse a la silla. Ella admite que no es la fórmula con la que le hubiera gustado gobernar -prefería un tripartito de izquierdas con el PSC y ERC-, pero reivindica que “he venido aquí para gobernar, incluso asumiendo contradicciones”.

Ha argumentado que un acuerdo como el que ha cerrado para mantener la alcaldía “no es nuevo”, “pasa en todas partes” y que “la política también es defender un proyecto en base a unos resultados”. Y ha recordado a ERC que ellos han pactado con el PSC en numerosos municipios, por cierto, son unos acuerdos que han molestado a JxCAT, aunque el Govern quiere quitar hierro al asunto.

El Código Ético de BComú establece mandatos de un máximo de ocho años, como en los Estados Unidos, por eso Colau dice que “seguramente este será mi último mandato”. Aunque deja la puerta abierta a mantenerse en el poder “no puedo decir categoricamente”, que tras esta legistatura ceda la vara de mando si su partido vuelve a tener opciones de gobernar.

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El lazo amarillo

Sobre la restitución del lazo amarillo, símbolo a favor de los presos, en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, que ha causado el primer rifirrafe con el PSC, su socio de gobierno, defiende que no lo hace para buscar diferencias con los socialistas. Colau insiste en que hay que desjudicializar la política y que para que los presos salgan cuanto antes de la cárcel, “necesitamos que el partido socialista sea un aliado”. Alega que en este tema, cada partido tiene su postura y n i Bcomú ni el PSC actúa como equipode gobierno.

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