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Colau vuelve a colgar el lazo amarillo en el Ayuntamiento y desata el primer choque con el PSC

Los socialistas catalanes relativizan la decisión mientras ERC y JxCat quedan insatisfechos

  • El símbolo vuelve al balcón sin que la medida sea votada
    El símbolo vuelve al balcón sin que la medida sea votada
Barcelona.

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18 de junio de 2019. 11:49h

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Javier Gallego Barcelona. 17/6/2019

Sin esperar a la configuración del gobierno municipal y sin cumplir con su compromiso de someter la decisión a la Junta de Portavoces, Ada Colau colgó ayer el lazo amarillo de la fachada del Ayuntamiento de Barcelona. Una decisión que impacta de lleno en las negociaciones con el PSC, con quien compartirá Ejecutivo tras el acuerdo para la investidura, pero que también es un guiño que busca acercar posturas con ERC, a quien tiene la voluntad de situar como «socio preferente» pese al alejamiento tras birlarle la alcaldía a Ernest Maragall.

El lazo amarillo se colocó ayer por la tarde tras una reunión informal de la Junta de Portavoces con el secretario del Ayuntamiento para abordar aspectos vinculados al funcionamiento del Consistorio, como el cartapacio. Durante el mismo encuentro, BComú sondeó a todas las fuerzas para calibrar el consenso que generaba la iniciativa y, como sumaban mayoría junto a ERC y JxCat –25 concejales de los 41–, decidieron aplicar el acuerdo que ya se selló durante el pasado mandato. Ese acuerdo sobre la colocación del lazo amarillo se interrumpió en marzo, en acatamiento a la orden de la Junta Electoral Central (JEC), que obligaba a retirar toda simbología partidista durante el periodo electoral. Está previsto que ese acuerdo se revalide en una nueva Junta de Portavoces.

La decisión, en todo caso, choca frontalmente con los planteamientos del PSC, que ha hecho mucho énfasis durante toda la campaña en apostar por devolver la neutralidad institucional al Ayuntamiento y por desterrar el «procés» del gobierno municipal. Por el momento, la concejal del PSC Laia Bonet expresó ayer el rechazo a la medida pero trató de restar hierro, enmarcándolo dentro de la correlación de fuerzas. «Ya está, no pasa nada», afirmó Bonet, y reclamó centrarse ahora en las inquietudes de los vecinos, como la vivienda o el empleo. Antes, el líder de los socialistas catalanes en Barcelona, Jaume Collboni, había expresado el mismo rechazo en una entrevista en TV3, pero también mostró, igual que Colau, la voluntad de acercamiento a ERC.

El gesto de la alcaldesa, sobre todo, iba dirigido a calmar el descontento de los independentistas tras la investidura del pasado sábado. Pero ni JxCat ni ERC se mostraron satisfechos por la medida, ya que consideraron que se podía haber tomado tras el 26 de mayo, cuando acabó el periodo electoral, algo que no hizo, según juzgaron ambos partidos, para no comprometer el pacto con el PSC que ha terminado sellando para retener la alcaldía. JxCat, también, exigió que se «involucre» más en la defensa de los «derechos» del ex conseller Joaquim Forn, actualmente en prisión.

Por su parte, el líder del PP, Josep Bou, aseguró que el lazo amarillo es la primera consecuencia del «cheque en blanco» de Valls a Colau y pidió al PSC que haga «recapacitar» a la alcaldesa respecto a decisiones como la adoptada nada más tomar posesión de su cargo.

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