Comunión con el sucesor de Pedro

La Razón
La RazónLa Razón

Ayer celebraba la Iglesia la fiesta de San Pedro y San Pablo. Son dos apóstoles que han estado íntimamente relacionados, los dos dieron testimonio de Jesucristo, entregando sus vidas con su martirio en Roma. Como dice la liturgia de esta festividad, «Pedro fue el primero en confesar la fe; Pablo, el maestro insigne que la interpretó; aquél fundó la primitiva Iglesia con el resto de Israel, éste la extendió a todas las gentes». Y en una de las plegarias pedimos a Dios «la gracia de vivir de tal modo en tu Iglesia, que, perseverando en la fracción del Pan y en la doctrina de los apóstoles, tengamos un solo corazón y una sola alma, arraigados firmemente en tu amor».

El domingo más próximo a esta fiesta celebramos el Día del Papa, que este año tiene una actualidad especial por la reciente elección del Papa Francisco, el cual, por su personalidad y por ser el primer Pontífice romano procedente del mundo latinoamericano, suscita muchas simpatías y muchas esperanzas.

Con motivo del Día del Papa, es oportuno recordar que, en la Iglesia católica, el punto de referencia en cuanto al contenido y a la unidad en la fe es siempre el sucesor de Pedro. Recordemos aquellas palabras de Jesús, que siempre siguen siendo actuales y eficaces: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Por esto, el Concilio Vaticano II nos dice que el Papa «es el principio y el fundamento visible de la unidad, tanto de los obispos como de la multitud de los fieles».

Las Iglesias diocesanas se vinculan entre ellas y con el Papa en la única Iglesia querida por Cristo. Esta es la comunión de las Iglesias diocesanas, entre ellas y con la de Roma, que «preside en la caridad», según la expresión de san Ignacio de Antioquia a comienzos del siglo II. Nuestra comunidad diocesana de Barcelona ha tenido ocasión de vivir y de expresar esta comunión en la peregrinación diocesana que hemos realizado el pasado mes de mayo. Aquellos días, con motivo de la celebración del Año de la Fe, renovamos nuestra confesión de fe ante el sepulcro de san Pedro y manifestamos nuestra comunión con su actual sucesor en la sede de Roma.

San Agustín afirma que en cierta manera Pedro «personifica a toda la Iglesia». También resuenan en nuestro espíritu las palabras de san Ambrosio expresando algo muy semejante a las palabras de san Agustín: «Donde está Pedro, allí está la Iglesia». El beato John Henry Newman –aquel pensador y teólogo anglicano que se convirtió al catolicismo en el año 1842– afirma que «los católicos, al unirse al Papa, descansan en la plenitud católica».

Por esto, los cristianos hemos de agradecer a Jesucristo el don que nos ha otorgado con el ministerio de Pedro y de sus sucesores, hoy nuestro estimado Papa Francisco.