Duran subraya que no tiene miedo a presentarse sin CDC a las elecciones

«Para Unió no sería tan malo», dice el líder democristiano tras el choque con sus socios

Josep Antoni Duran Lleida dio por cerrada hace 48 horas la crisis con sus socios de Convergència, pero existen numerosas pruebas de que la tensión entre ambas partes no ha desparecido y de que, por tanto, el conflicto se ha cerrado en falso. Duran quiso dejar ayer un recado a Convergència en su carta web semanal, dando una muestra inequívoca de que no teme partir la relación con su histórico aliado. «No pienso aceptar que nieguen la especificidad de Unió ni que la menosprecien sectariamente. Claro que nunca nos hemos presentado solos, pero tampoco CDC. No me daría ningún miedo hacerlo, pero sé que no sería bueno para Cataluña», advirtió Duran Lleida.

De hecho, el líder de Unió está convencido de que para su partido «no sería tan malo» concurrir a las elecciones sin Convergència, aunque apostó, por el momento, por no hacerlo. «Ni los retos económicos ni los nacionales lo aconsejan. ¿Cobardía? No, sentido común», reflexionó.

La crisis

Lo cierto es que la tensión entre Unió y Convergència pocas veces había llegado tan lejos como esta semana, cuando la federación de Barcelona de CDC aprobó un documento repleto de críticas contundentes a Duran, a quien acusaron de dañar el proyecto de CiU y de provocar «la pérdida de apoyos electorales» con su discurso contrario a la independencia de Cataluña. El enfado de Unió fue monumental, pero la dirección de Convergència recondujo la situación desmarcándose del documento de la federación de Barcelona y emplazando a sus socios a «fortalecer» su relación.

«La declaración de Convergència de Barcelona ha estado a punto de mandarlo todo a hacer puñetas, pero, afortunadamente, hay quien tiene los pies en el suelo», dijo en alusión a Artur Mas, Xavier Trias y Oriol Pujol, que manifestaron su disconformidad con el documento de sus correligionarios.

Para complacer a Unió, Convergència manifestará en su próxima ejecutiva la plena vigencia de su compromiso con el proyecto de CiU, pero aunque esto sirva para presentar una imagen aseada de la federación nacionalista, es difícil disimular que su relación corre el riesgo de descarrilar debido a la incompabilidad de sus ideas en el ámbito del independentismo. Convergència, desde su último congreso, orientó su proyecto político hacia la consecución del Estado propio para Cataluña, es decir, hacia la independencia, un extremo que la dirección de Unió no comparte.

En función de cómo avance el proceso, Unió podría acabar desmarcándose, ya que su proyecto, insiste a menudo Duran, se fundamenta en un nacionalismo moderado. Es difícil, sin embargo, pronosticar la ruptura de la federación nacionalista, sobre todo en este momento, cuando justo ha comenzado la legislatura en Cataluña.