El amor es una canción

Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Alaska y Mario Vaquerizo unen fuerzas en el Teatro Tívoli

Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Alaska y Mario Vaquerizo unen fuerzas en el Teatro Tívoli.

Las canciones que no hablan de amor no saben de lo que hablan, pero son un riesgo. No para quien las compone, ni siquiera para quien las interpreta, sino para quien las escucha. Éstos pueden creer que hablan directamente de ellos y entonces suena a ofensa, a burla, a puro cachondeo o algo todavía peor. Aunque luego están los que las escuchan como si fueran un manual de instrucciones, y si no se reproduce tal cual cantan otros, entonces es que eso que sienten no debe ser amor. Una cosa debe quedar clara, cuando Las Grecas cantaban «Te estoy amando locamente» no estaban pensando, por ejemplo, en Jorge Amado, un soldador de 54 años que a pesar de que quiere amar locamente como las Grecas, no puede. El amor es una canción, pero todos tienen que aprender a cantar la suya propia.

Eso es lo que hacen Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Alaska y Mario Vaquerizo en «El amor sigue en el aire», la nueva comedia musical de Félix Sabroso. El Teatro Tívoli acogerá del 30 de marzo al 2 de abril un montaje que ha triunfado por todo lo alto en Madrid y que pretende, con humor, tratar todos los estados del amor, desde el primer enamoramiento al desgaste cotidiano, hasta la traición y el fatal olvido, a través de célebres canciones románticas.

En escena, en cortos sketches, dos parejas representarán los diferentes estados de su historia de amor, pero utilizando como diálogo canciones populares de la tradición española, del bolero al tango pasando por el pop. De «Hablemos de amor», de Raphael a «No puedo vivir sin ti», de Los Ronaldos: de ««Muera el amor», de Rocío Jurado a «Somos novios», de Armando Manzanero. «Hay once bloques musicales con más de 30 canciones, pero sólo utilizamos fragmentos, como si fueran el texto de los diálogos», comenta Sabroso.

El espectáculo nació por la voluntad de Fernández y Bandera de trabajar juntos. El montaje empezó con ellos solos, pero a medida que ganaban público y apoyo, decidieron que estaría bien incluir en la obra a unos amigos. «Nunca habíamos hecho teatro, pero dijimos que sí inmediatamente. Yo había visto la obra siete veces, me encantaba, y me pareció estupendo poder participar en ella», señala Vaquerizo, que incluso retrasó la grabación del nuevo disco de las Nancys Rubias para poder participar en el montaje, al igual que Alaska, que tuvo que cancelar conciertos de Fangoria para hacer un hueco a las representaciones.