El Govern sobreactúa con su perfil dialogante y se refiere a Rajoy como un «no a todo»

La Razón
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El diccionario de la Real Academia Española define relato como narración o cuento. Pero para los ahora ex presidentes socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla, es más que dos palabras. Después de perder sus correspondientes elecciones, ambos coincidieron en que a sus gobierno les falló el relato, eso por lo que se preocupa de construir el equipo de Josiah Bartlet, el presidente ficticio de los Estados Unidos en la serie «El ala oeste de la Casa Blanca». Un relato sólido, coherente, que emocione y convenza. En esa labor están también inmersos los equipos de Mariano Rajoy y Artur Mas.

A tres meses de las elecciones europeas, el PP ha apostado por dejar claro que no va a ceder ni un ápice al «chantaje» soberanista. «Mientras yo sea presidente, no se celebrará ningún referéndum ilegal, no se producirá ninguna fractura en España ni consentiré que ningún español que viva en Cataluña se vea privado de su derecho de ser español y europeo», resumió el mismo Rajoy en su intervención el pasado sábado en Barcelona. Un mensaje que otro gobierno, el de Mas, empleó ayer para construir su propio relato. El portavoz del ejecutivo catalán, Francesc Homs, vendió que Rajoy es el presidente del «no a todo», mientras que la Generalitat mantiene su predisposición a dialogar. Para muestra, expuso la comisión bilateral Estado-Generalitat que ayer formalizó el relevo de Josep Antoni Duran Lleida por Joana Ortega como presidenta de este organismo, tal y como avanzó este diario.

Reunión de la comisión

Homs aseguró que el gobierno catalán ahora sí que quiere reunir la comisión bilateral para solventar algunos asuntos pendientes como «ciertos incumplimientos de sentencias del Tribunal Constitucional por parte del Estado» y el traspaso de competencias. Pero viendo que Rajoy «no lanzó ni una solo propuesta en positivo para Cataluña», durante la convención que el PP celebró este fin de semana en Barcelona, parece difícil que ambos gobiernos se sienten a dialogar. Homs incidió en el discurso de que el presidente del Gobierno no presentó ningún plan para Cataluña alternativo a la consulta. «Mas que un plan –la intervención de Rajoy– fue un plato en la cara», lamentó, tras reprochar que el «no a todo» del Gobierno es insostenible. Homs presumió de que la Generalitat tiene la mano tendida. Se atrevió a decir que el PP «no puede estar cerrado en una cáscara de manera permanente» y que «cuando se abra una pequeña posibilidad de diálogo, la aprovecharemos».

Pero las posibilidades de diálogo se complican si la Generalitat tiene una mano tendida y con la otra azota al equipo de Rajoy. Al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, por «castigar» con represalias a los catalanes vetando la publicación de las balanzas fiscales. Y a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, por «insultar a la inteligencia de los catalanes» con afirmaciones de las que aún esperan una rectificación, en alusión a la comparación que hizo de la situación actual que vive Cataluña con la de Euskadi bajo la amenaza de ETA. Sánchez-Camacho añadió más leña al fuego al asegurar en una entrevista en Antena 3 que Rajoy suspenderá la autonomías catalana, por la vía del artículo 155 de la Constitución, si Mas convoca la consulta.

No sólo Homs, también la patronal catalana Foment del Treball pidieron a Rajoy que haga rectificar al ministro para que se publiquen las balanzas fiscales. Montoro afirmó en RNE que no publicará más balanzas fiscales porque los soberanistas politizan sus resultados. Homs y la patronal pidieron la máxima transparencia para evitar especulaciones.