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«El ictus va más allá de la fase aguda. Los déficits de los pacientes les acompañan toda la vida»

Entrevista a Susana Rodríguez, doctora de la Unidad de Rehabilitación Neurológica y Daño Cerebral del Hospital Universitari Vall d'Hebron

  • Susana Rodríguez, doctora de la Unidad de Rehabilitación Neurológica y Daño Cerebral del Hospital Universitari Vall d'Hebron / Shooting
    Susana Rodríguez, doctora de la Unidad de Rehabilitación Neurológica y Daño Cerebral del Hospital Universitari Vall d'Hebron / Shooting
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de enero de 2019. 08:08h

Comentada
Ángela Lara.  Barcelona. 7/1/2019

Cada año, 15 millones de personas en el mundo sufren un ictus, de las cuales un tercio muere y otro sobrevive con alguna discapacidad. Es por ello, que este año, en el contexto del día Mundial del Ictus, que se celebró el 29 de octubre, la Federación Española de Ictus organizó la jornada ‘La vida después del Ictus’ para poner de relieve la importancia de la investigación y rehabilitación tras el ictus.

-¿Cuál es el índice de supervivencia al ictus? ¿Ha ido éste en aumento?

-Gracias a los tratamientos en la fase aguda y a las Unidades del Ictus, estas cifras de supervivencia han mejorado en los últimos años. Por ello y por el envejecimiento de la población mundial esto se va conviertiendo en un problema que va en aumento. Y es que entre el 55% y el 75% de los pacientes que han padecido un ictus quedan con algún tipo de déficit.

–Las consecuencias del ictus son la primera causa de dependencia en adultos en España. ¿Cuáles son esas consecuencias?

–Un ictus puede asociar déficits motores, déficits sensitivos y sensoriales, trastornos del lenguaje y de la deglución, así como trastornos cognitivos o déficits neuropsicológicos. Hay mucha variabilidad de déficits que puede presentar un paciente.

–Por todo ello, ustedes, hacen mucho hincapié en que hay que enfocar el ictus como una enfermedad crónica.

-Efectivamente, porque en los últimos años ha habido muchos avances en el tratamiento del ictus en la fase aguda, pero el ictus va más allá de la fase aguda. Los déficits o discapacidades que muchos de estos pacientes presentan les acompañarán a lo largo de su vida. Por ello, el tratamiento del ictus se ha de enfocar más allá de la fase aguda, en la fase subaguda y la fase crónica, tanto en tratamientos como en seguimiento de estos pacientes.

– ¿Estos tratamientos están orientados a revertir esos déficits o discapacidades o simplemente a intentar que éstos no avancen?

–Se intena mejorar los déficits y en aquellos déficits que ya están establecidos,se intenta reeducar la marcha, las actividades de la vida diaria...teniendo en cuenta esos défcits que le han quedado al paciente.

– ¿Actualmente, se da la suficiente importancia al proceso rehabilitador?

–Debería tener mucha importancia porque acompaña al paciente a lo largo de su vida y es relevante hacer un tratamiento individualizado y que cada paciente, independientemente del territorio en el que sufre el ictus, tenga acceso a los tratamientos rehabilitadores y a un seguimiento. En definitiva, que haya un continuum asistencial, que no haya interrumpción entre las diferentes fases del tratamiento. Se ha de valorar al paciente en la fase aguda, determinar los déficits y, en función del perfil del paciente, el tipo de ictus y los déficits que tenga, orientarle sobre cuál sería el ámbito más adecuado para inicar la rehabilitación. Esta atención debería ser accesible para todos los pacientes que sufren un ictus.

–¿Cómo queda afectada la vida de estas personas?

–Pues depende del déficit. Muchas veces dejan de trabajar, afecta a su rol familiar y su vida social, hay una pérdida económica . Pero además no solo afecta al paciente, sino también a todo su entorno familiar.

–¿Cómo puede mejorar la vida de estas personas con una atención adecuada?

–Hemos de personalizar los tratamientos y ver qué es lo que podemos ofrecer al paciente, ver cómo podemos mejorar su discapacidad y su participación en la vida social y laboral y se ha de hacer de forma individualizada e ir reevaluando a lo largo de las diferentes fases las necesidades que tiene el paciente. Y es importante que en estos tratamientos participe un equipo multidisciplinar: médico rehabilitador, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, logopeda, dietista, neuropsicólogos, trabajador social, psicólogos...

–¿Cuál es la situación actualmente? ¿Qué recursos destina el sistema sanitario a estos pacientes?

– Recursos hay pocos, son limitados. Es importante que el tratamiento y atención tenga la duración que el paciente necesita. Hay que cumplir los objetivos en función del déficit que tenga el paciente. En Cataluña, hay una guía de práctica clínica que intenta garantizar todo esto. Aquí hay una red socio-sanitaria para las personas que superan la fase aguda que en otras comunidades no existe.

– Entonces, para ustedes, ¿cuál debería ser el lema del Día Mundial del Ictus?

–Todos los pacientes con ictus han de ser valorados en los primeros días y determinar cuáles son las necesidades de tratamiento y garantizárselas.

–¿Existe investigación en este ámbito? ¿Hacia dónde va?

–Una de las líneas de investigación es la búsqueda de biomarcadores que nos permitan determinar cuál es el perfil de paciente que puede tener una mejor respuesta a los tratamientos. Otra línea de investigación es cómo podemos hacer una intervención multimodal.

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