El PSC alienta al PSOE a vetar al PP mientras En Comú Podem y CDC se ofrecen al cambio

Los socialistas catalanes se oponen a los barones territoriales que abogan por facilitar la investidura de Rajoy

La secretaria de Estudios y Programas del PSOE, Meritxell Batet
La secretaria de Estudios y Programas del PSOE, Meritxell Batet

Los socialistas catalanes se oponen a los barones territoriales que abogan por facilitar la investidura de Rajoy.

El referéndum no goza de buena fama después del «Brexit» inglés. Pero se antoja como una solución cómoda para ayudar al PSOE a decidirse entre facilitar la investidura de Mariano Rajoy o intentar liderar de nuevo un gobierno de izquierdas. Tiene una tercera opción, quedarse en la oposición. Aunque el PP ganó otra vez las elecciones, incluso con más votos y escaños que el 20-D, a los socialistas, aún perdiendo cinco diputados, se les quiere dar la llave de la gobernabilidad. No es una decisión nada fácil. Los sondeos que han aparecido a lo largo de la campaña venían a decir que un 25 por ciento de los votantes socialistas avalarían que Sánchez facilite un Gobierno del PP, mientas que otro 25 por ciento apoyarían una coalición de izquierda. Arduo dilema.

Como las encuestas tampoco gozan de buena salud, después de haber haberse equivocado con el «sorpasso» de Podemos, copiar la consulta que los de Pablo Iglesias hicieron tras el 20-D a sus bases para avalar el pacto PSOE-Ciutadans no es una idea descabellada.

El comité federal del PSOE no ve con buenos ojos ningún pacto con Podemos y empuja a Sánchez a negociar una abstención para facilitar la investidura de Rajoy. Pero desde Cataluña, el PSC hace oídos sordos a voces como las del barón extremeño Guillermo Fernández Vara, que ayer se anticipó a Sánchez e instó a su partido a sopesar que se permita gobernar al PP. Al fin y al cabo ha sumado 14 escaños y tiene 52 diputados más que el PSOE, la segunda fuerza más votada.

Meritxell Batet también se avanzó a Sánchez y respondió a Vara que los socialistas «no contemplan la posibilidad de apoyar al PP ni facilitar un gobierno del PP». En declaraciones a Onda Cero, la mano derecha de Sánchez en el Congreso alegó que el PSOE fijó su postura en campaña y que los resultados no justifican un cambio. Aunque no todos en el partido lo ven así. En un intento de despojar de responsabilidad al PSOE, Batet recordó que la abstención de los socialistas no es condición «sine qua non» para que el PP gobierne. «Los populares tienen 137 escaños, así que pueden hablar con muchas formaciones», insistió.

Apenas unas horas después, el portavoz parlamentario, Antonio Hernando, se alineó con Batet. Explicó que en la reunión de la ejecutiva socialista, Sánchez dijo que «no apoyaremos a Rajoy ni nos abstendremos». Por si no había quedado claro, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, insistió en que «no daremos apoyo por activa ni por pasiva».

Desde Cataluña, En Comú Podem y CDC recordaron al PSOE que aún está a tiempo de volver a probar de construir un gobierno del cambio. La aritmética lo hace posible. Pero el referéndum lo complica. «Venimos de donde venimos», recordó Xavier Domènech. Del abanico de opciones que se despliega tras el 26-J, la que ve más improbable es ir a unas terceras elecciones. Ve más factible trabajar desde la oposición, pero no descarta un pacto de izquierda. «Si hay voluntad nos encontrarán», dijo, pese a tener la percepción de que el PNV y ERC no están por la labor.

CDC está más receptivo que ERC a estudiar una alianza por el cambio. Francesc Homs avisó al PP de que pese a que ahora está contento por su victoria, la situación no cambia mucho del 20-D. PP y Ciutadans, que tampoco da carta blanca, no suman. Están a siete diputados de la mayoría. Pueden tantear al PNV y al diputado de Coalición Canaria.

El cabeza de lista de ERC, Gabriel Rufián, da por hecho que En Comú Podem no va a poder negociar referéndum alguno y emplazó a los podemitas a sumarse al proyecto independentista de los republicanos. Con la vista puesta en unas eventuales elecciones autonómicas, ERC está ya centrado en combatir a los morados.