El Romea indaga en la verdad detrás del fin de «Julio César»

Paco Azorín dirige una adaptación del clásico de Shakespeare con ocho actores

BARCELONA- ¿Magnicidio o tiranicidio? Esta es la pregunta detrás de «Julio César», el clásico de William Shakespeare que dramatizaba el asesinato del gran emperador romano. El célebre, «tú también, Bruto, hijo mío», pronunciado por César al ser atravesado por la daga de su protegido, ha quedado grabado en el imaginario colectivo, símbolo de traición, al igual que el beso de Judas. En el caso de Bruto, le movía el convencimiento de que Roma necesitaba librarse del dictador.

Sin embargo, no todos los conspiradores actuaron por causas tan nobles y la corrupción, el juego de poder, las venganzas personales y el interés tuvieron mucho que ver en la muerte del emperador. ¿Pero era Julio César un dictador? ¿Acaso no era un líder populista, amado por su pueblo? Desde luego, Roma le amaba. La prueba está en que al final los romanos cayeron contra los conspiradores, que tuvieron que exiliarse, Bruto a la cabeza. El joven idealista murió al final por su propia espada al perder una batalla contra ejércitos romanos liderados por Marco Antonio. Dos mil años después, todavía no hay respuesta. ¿Magnicidio o tiranicidio? Shakespeare consiguió que el eco de la pregunta llegue con fuerza hasta nuestros días.

El Teatre Romea presenta una nueva adaptación del montaje, dirigido por Paco Azorín, en una versión condensada, con ocho únicos actores, y con una puesta en escena austera, atemporal, con un único obelisco como eje central, símbolo de la falocracia que domina el relato. Mario Gas es aquí Julio César, mientras Tristán Ulloa es Bruto y Sergio Peris Mencheta es Marco Antonio. «Quería centrar la importancia en los actores, dejar que las palabras de Shakespeare resonasen con fuerza. Parece una obra escrita ayer en que una persona acumula mucho poder y otras, supuestamente en pos de la libertad y la justicia, deciden acabar con él», señaló ayer Azorín.

Con una nueva traducción de Ángel Luis Pujante, la obra está escrita en verso, respetando la musicalidad de las palabras de Shakespeare. «César fue un dirigente populista con tendencia a la dictadura, pero también fue un buen gobernante. El montaje presenta la ambigüedad poliédrica del crimen y deja al espectador que llegue a sus propias conclusiones», afirmó Gas.

10 años de festival

La obra es el plato fuerte de la nueva edición del Festival Shakespeare, que tras ser suspendido el año pasado por problemas de presupuesto ha vuelto a nacer en Barcelona. Precisamente, Azorín fue el impulsor del proyecto y su primer director hace ahora diez años. El montaje también tiene otros alicientes, por ejemplo la recuperación de Tristán Ullóa para el teatro y la primera actuación en Barcelona de Peris Mencheta. «Bruto es un personaje injustamente tratado por la historia. Siempre que me preguntan sobre Bruto, me hablan del traidor, del asesino, como si fuera el malo de la película, pero hay mucho más en él», dijo Ulloa.

- Dónde: Teatre Romea. Calle Hospital, 51

- Cuándo: 11 y 12 de junio.

- Cuánto: 28 a 30 euros.