Julio Bocca: «Es muy lindo ver siempre al bailarín en el aire»

El director del Ballet Nacional Sodre de Uruguay llevará al Liceo «Coppélia»

Quien haya visto a Julio Bocca sobre un escenario sabe que siempre fue un bailarín de talento innato, con una extraordinaria técnica, pero además con una habilidad sorprendente para emocionar a través del movimiento. Enérgico, expresivo, su cuerpo parecía una llama fulgurante que salta y crece y dibuja en el aire estos asombrosos quiebros y aunque a veces desaparezca, siempre tienes la noción de que está allí. Una de sus marcas de estilo era su velocidad, y ahora esta velocidad en la ejecución la ha querido implementar en su propia compañía, el Ballet Nacional Sodre de Uruguay. Puede que él ya no baile, pero ha conseguido prender la mecha en su cuerpo de baile. «Yo era así, muy veloz. Y quiero que la compañía también lo sea. Es muy lindo ver siempre al bailarín en el aire», asegura el artista.

El próximo diciembre el afamado bailarín demostrará en el Liceo su capacidad para contagiar su talento a su compañía. El 16 de diciembre presentará «Coppèlia», que después viajará a Madrid, donde también defenderá «Un tranvía llamado deseo». Tras seis años al frente del Ballet Sodre, cree que su influjo ha calado hondo en los bailarines y su voluntad es seguir haciendo crecer a la compañía y de este paso seguir creciendo él. «Lo que busco es que una compañía latinoamericana de danza esté entre las diez mejores del mundo», remarca.

Su carrera tiene un vínculo especial con el Liceo, donde en 2006 fue el escenario escogido para despedirse del público español. Conoce a la perfección la casa y sobre todo conoce al público que la frecuenta y sabe del reto que significa buscar el «standing ovation» del gran coliseo lírico. Su confianza en sus bailarines es máxima y no duda que enamorarán tanto a los entendidos en danza como a los no iniciados. «Me gusta que cada uno de mis bailarines tenga su personalidad, que ame lo que hace y que tenga mucha energía», afirma Bocca.

Con tres actos, «Coppèlia» es una historia del dramaturgo y libretista Charles Nuitter, que se basó en el cuento «Der Sandmann» de E.T.A. Hoffmann. Es una de las grandes piezas de repertorio del ballet y tiene la virtud de ser una obra enérgica y trepidante, que a penas deja tiempo de notar que estás sentado en una silla admirándola. Tanto es su poder evocador. Es una pieza corta pero que deja un eco que tarda en borrarse. «Hay gente que en vez de ir a ver el fútbol viene al ballet, y puede ser un grupo de chicos de veinte años con patinete. Es un público que aplaude y disfruta pero que no quiere estar tres horas sentado», sentencia el director.

A pesar de que se especuló con la posibilidad de que Bocca cierre su etapa en Uruguay y alce el vuelo hacia compañías más prestigiosas como la American Ballet, el bailarín asegura que todo es un falso rumor y que, de momento, es «muy feliz», en Montevideo. Nueva York tendrá que esperar a uno de sus hijos pródigos, ya que Bocca fue bailarín titular de la compañía americana durante dos décadas. «La noticia era falsa, se la inventó el periodista. No digo que no me gustaría dirigir el American Ballet, sí que me gustaría, pero no en un futuro cercano. En todo caso, la propuesta de la que habló aquel periódico no era real», ha querido aclarar.

Bocca, que cerró la semana pasada como presidente del jurado del VI Certamen Internacional de Danza Ciudad de Barcelona, que se celebró en el Mercat de les Flors, asegura que su relación con el Balelt Nacional Sodre viene de lejos y que su implicación con la compañía es total. «Yo he visto montajes de esta compañía en los que había cinco personas entre el público», asegura. Ahora, tras su paso, sus estrenos agotan entradas. Lo mismo pasará aquí.