Las «divas» de Bulgari

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Un día después de que Los Angeles albergara la tradicional fiesta de Bulgari que se celebra la semana previa a los Oscars, con invitadas de película como Kate Hudson, Naomi Watts u Olivia Munn, Barcelona acogió un evento de la firma de joyas más discreto, pero no menos elegante. Bulgari presentó en El Palauet, una joya modernista escondida en los Jardinets de Gràcia, piezas de su colección «Diva». Anillos, collares, pulseras y pendientes elaborados en oro blanco y rosa que se inspiran en el maquillaje que lucía Elizabeth Taylor en Cleopatra. Piezas que beben de iconos del Antiguo Egipto como el ojo de Horus, dios celeste y símbolo protector asociado a la salud y la prosperidad.

Decía Andy Warhol que cuando iba a Roma visitaba Bulgari «porque es el museo de arte contemporáneo más importante». Y lo cierto es que muchas de sus piezas están inspiradas en la Historia del Arte.

En el acto de Barcelona, no faltó Fernando Romero, un historiador que ha colaborado con la marca en otros eventos, y que explicó la simbología que esconden joyas como una gargantilla que evoca la forma de un abanico, el emblemático aliado que ayuda a combatir el calor cuando el sol aprieta y cuyo uso se extendió hace más de dos mil años.

El abanico, según explicó Romero, ya era conocido en China, en el siglo II antes de Cristo. Pero fueron los griegos y los romanos quienes lo transformaron en un objeto de uso cotidiano en el siglo V antes de Cristo. Años más tarde, en el siglo XV, los abanicos se popularizaron por toda Europa como obras de arte y distinción. Las mujeres lo utilizaban como arma de seducción. Con sus movimientos, enviaban mensajes cifrados, desde una invitación al cortejo, hasta un doloroso rechazo.

El abanico inspira otras joyas de la colección que se presentó en Barcelona, como un colgante con formas caprichosas salpicadas de un brillante «pavé» de diamantes que cubren la estructura de oro blanco. Todas las piezas respetan la filosofía de los Bulgari, defensores de la sencillez y del uso diario de las joyas y un estilo desenfadado.

Poco podría imaginar Sotirio Bulgari (1858-1932), el orfebre griego que emigró a Italia junto a sus hijos hace más de un siglo, que sus joyas serían elevadas a la categoría de arte moderno. Y que en la pasarela más glamurosa y venerada por los amantes de la moda, la alfombra roja de los Oscars, todas las miradas estarán hoy puestas en algunas de sus creaciones.