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Barcelona

Miqui Otero persigue la aventura cotidiana

La novela «La cápsula del tiempo» recupera el formato de «Elige tu propia aventura» para describir la noche de Reyes de 2013 «La cápsula del tiempo». Miqui Otero. BLAckie books. 1283 páginas, 20,95 euros.

Miqui Otero, y su doble, en su estudio, con un ejemplar de «La cápsula del tiempo»
Miqui Otero, y su doble, en su estudio, con un ejemplar de «La cápsula del tiempo»larazon

La duda es un impás de tiempo entre un hecho y la reacción que le sigue. Muchos convierten ese impás en un invernadero y se quedan ahí un buen rato, paralizados y felices. La duda tiene esa magnífica cualidad, permite derogar la determinación, estudiar diferentes posibilidades y ser cada vez más creativo a la hora de no decidir nada. Los impulsivos y los hombres de acción no saben de esta maravilla, pero los neuróticos, ¡oh!, los neuróticos viven en esa gloria del todo es posible siempre. Es allí donde está el humor, la poesía, la belleza y es allí donde los hombres se separan del animal.

Hamlet era uno de esos neuróticos, pero no sirve, su «ser o no ser» era demasiado abstracto y solemne. La duda no está hecha para las grandes cuestiones, eso es teatro y el teatro es farsa y no sirve de nada. La duda está hecha para la vida doméstica, para decidir si ir al cine o al teatro, si tomar otra copa o no, para decirle algo bonito a la rubia o no perder el tiempo, porque la rubia es un ser vulgar e impulsivo que no dudará en mandarte al diablo. Sí, hay que reivindicar la duda, hay que terminar con todas esas bocas que la desprestigian, con esos vitalistas engreídos y sus supuestos logros.

El escritor y periodista Miqui Otero ha decidido indagar en este fenómeno extraordinario que es la duda como motor de la vida cotidiana en la novela «La cápsula del tiempo» (Blackie Books), un regreso a aquellos libros juveniles de «Elige tu propia aventura» en que el lector es el protagonista y al final de cada página ha de decidir qué pasará a continuación. Al contrario de aquellas historias, aquí no hay que decidir qué hacer contra un monstruo o cómo evitar que te maten, aquí las decisiones son simples, pero esenciales, entrar en el bar o no, coger el metro o el autobús. «La gente se prepara para las grandes decisiones, si se casan o no, si se van a vivir con sus novias o no, cosas así, y creen que estas decisiones marcan sus vidas, cuando lo cierto es que todo empieza mucho antes, en todas y cada una de las pequeñas decisiones cotidianas que tenemos que hacer», señala Otero.

El escritor sumerge al lector en una sola noche, la de Reyes de 2013, en una gran ciudad que se convierte en nuestro acompañante, una Barcelona deprimida, venida a menos, pero llena de personajes entrañables. A partir de aquí empiezan a aparecer multitud de historias, anécdotas, pequeños ejemplos del hombre y sus dilemas contemporáneos. «Reivindico lo pequeño para llegar a lo universal. La anécdota encierra todas las verdades que merecen la pena saberse», confiesa Otero, que acompañado por el humor como arma se convierte aquí en un gran dudador.