Fervor. Ofrenda con récord de participación

El manto de la Mare de Déu fue poco a poco alcanzando su esplendor con los ramos que iban ofreciéndole las falleras
El manto de la Mare de Déu fue poco a poco alcanzando su esplendor con los ramos que iban ofreciéndole las falleras

Uno de los actos más multitudinario de todas las Fallas quemó ayer su mecha y dejó a cambio una magnífica estampa floral en forma de manto de la Geperudeta en la plaza de la Mare de Déu. Miles de falleros desfilaron durante los dos últimos días por las principales calles del centro de Valencia hasta donde les esperaba el enorme semblante de su patrona para entregarle sus ramilletes.

De nuevo, la jornada de ayer estuvo tintada de lágrimas de alegría, de emoción, de fervor y de devoción por aquella a quien la capital del Turia homenajea año tras año en sus fiestas josefinas: la Virgen de los Desamparados.

No fueron pocos los que estos días han vestido sus mejores galas para cumplir con su cita anual a sus pies. Solo en el primer día casi 56.000 personas, entre falleros y músicos, hicieron el recorrido tradicional acompañados por sus comisiones, cifra que batió el récord de participantes histórico.

Según informó la Junta Central Fallera, el año pasado, en ese mismo día se contabilizaron un total de 46.169 personas , mientras que en 2015 la cifra fue de 53.982. Del mismo modo, el total de fallas que desfilaron el primer día de Ofrenda fue de 198 frente a las 186 del 2016 y las 193 del año anterior.

Recién nacidos en brazos de sus orgullosas madres, niños en carritos con sus padres o luciendo su desparpajo sin soltar su chupete, personas mayores, e incluso familias enteras protagonizaron las escenas y acapararon piropos y aplausos de los espectadores durante el recorrido, convertidos en foco de sus cámaras y móviles.

Los claveles que cada uno de ellos portaron hasta allí fueron creando el tapiz que a día de hoy luce la Geperudeta. Los vestidores, que durante los dos postreros días trabajaron a contrarreloj, desempeñaron su particular ritual mecánico para que el objetivo llegase a cumplirse.

Mientras unos cogían los ramos, los clasificaban por colores y los lanzaban a los que estaban en lo alto del catafalco -de 15 metro de altura y construido con travesaños de madera- estos últimos colocaban desde su posición cada manojo de flores en el lugar exacto del bastidor. Finalmente, los claveles rojos y blancos dibujaron a su espalda una letra «M» de María rodeada por las asas del Santo Cáliz. A los costados, dos rosas color escarlata culminaron la estampa.

Un año más la Geperudeta viste ya sus mejores galas para saludar a su ciudad en sus fiestas grandes gracias a los miles de falleros que, sumidos por la devoción, le ofrendan a pesar del calor, del frío, del viento o de la lluvia.

El acto llegó definitivamente a su fin cuando la Fallera Mayor del 2017, Raquel Alario, desfiló junto a su Corte de Honor para rendir homenaje a la patrona de Valencia, que desde hoy se convierte en punto de devoción y visita de turistas y valencianos.

Ilusionada, compungida y absorta por la emoción, Alario ofreció su ramo y vivió uno de los momentos de mayor intensidad de un reinado que comienza a quemar su mecha.

La Nit del Foc, de manos de la pirotecnia Hermanos Caballer, esperaba su llegada tras el colofón de la ofrenda para que el cielo de Valencia se llenase de color al prender el fuego , el mismo que hoy devorará los restos del último día de Fallas.