Los ídolos del pop vuelven a Valencia

La música, la juventud y la fiesta desde los años 50 a los 90 del siglo XX, la chulería y la frescura que estas canciones desprendían, y desprenden, es lo que el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) quiere transmitir con su última exposición, «Ídolos Pop».

Presentada el pasado jueves, la muestra, que podrá verse hasta el 2 de marzo del próximo año, reivindica la contribución de los artistas valencianos al movimiento pop con tres exposiciones simultáneas en las que se recrea el ambiente de la música disco de los años 70, la trayectoria de solistas como Bruno Lomas o Nino Bravo, y el impacto del estilo «bakalao» y pinchadiscos como Chimo Bayo.

«Ídolos pop» plasma la diversidad de los lenguajes musicales, la provocación y la libertad creadora que significó el rock frente a las estéticas únicas y reiteradas. Fotografías, portadas de vinilos, vídeos, música e incluso vestuario de época sirven para analizar el impacto de la conocida como «época dorada de la música pop» desde 1954 a 1994, o en otras palabras, desde los años de los primeros guateques hasta la Ruta del Bakalao; de la estética de la modernización en la España del desarrollismo al fenómeno de las discotecas posmodernas.

Estructurada en tres escenarios, el primero de ellos recibe el nombre «De Bruno Lomas a Nino Bravo». El punto de inicio se sitúa a comienzos de los años 60, época en la que jóvenes como Juan Bau, Juan Camacho, Camilo Sesto y Nino Bravo se iniciaban como roqueros y evolucionaron hasta convertirse, en los en los mejores cantantes solistas de la canción melódica española, acaparando las listas de éxitos nacionales con temas que aún se recuerdan.

«El cubo mágico de la discoteca» es la segunda parada de la muestra, una sala ambientada como una disco de la época de Travolta, y otro espacio expositivo donde se repasa la revolución que supuso el rock, el glam, la nueva ola valenciana y el fenómeno de la música de baile y las discotecas. Un periodo intenso de cambios sociales, culturales y musicales que tuvo en Valencia un centro de irradiación de la modernidad esencial en la cultura popular.

En los convulsos años ochenta, Valencia se rebelaba contra el conformismo, el inmovilismo y las fórmulas musicales ya agotadas. Es ahí donde se sitúa la última parte de la exposición, bajo el nombre «La Ruta del Bakalao: Chimo Bayo». A través del rock, los jóvenes intentaban transformar la cultura y, poco a poco, pusieron su mirada fuera de estas fronteras. El tecnopop y el punk comenzaron a hacerse camino hasta el sonido de moda en Europa: el máquina. Un sonido que entró por Valencia y la convirtió en referente nacional e internacional a través de lo que se bautizó como «La Ruta del Bakalao» o «la Ruta Destroy» en los años noventa del pasado siglo.

«Ídolos pop» pretende devolver a su juventud a más de uno y hacer recordar momentos de fiestas y pistas luminosas, de amores de una noche, risas y de bailes hasta el amanecer. Según la diputada de Cultura, María Jesús Puchalt, estas tres exposiciones «rememoran la revolución social que ha supuesto la música en todos los ámbitos, haciendo hincapié en la relevancia de Valencia como motor artístico y cultural».