¿Autorrobo? de 600.000 euros en polvo de catalizadores

La Policía investiga si un camionero asaltado por tres «agentes ful» el lunes en la M-50 a la altura de Leganés está implicado en el caso

Sus presuntos captores le soltaron en esta gasolinera de un polígono de Leganés. Asegura que pasó cuatro horas maniatado y amordazado en un coche
Sus presuntos captores le soltaron en esta gasolinera de un polígono de Leganés. Asegura que pasó cuatro horas maniatado y amordazado en un coche

No se descarta ninguna hipótesis, pero la teoría de que fueran tres «guardias civiles ful» quienes asaltaran la tarde del lunes a un camionero cargado con polvo de catalizadores de vehículos podría desmoronarse. Fue lo que declaró el supuesto secuestrado, Aziz Abarkach, español de 24 años y que llevaba alrededor de un año trabajando para la empresa Limatex Europe S.L., desde donde han valorado la carga perdida en 600.000 euros. El suceso ocurrió sobre las 17:30 horas del lunes en la M-50. Aziz conducía un camión desde la nave de la empresa situada en el polígono de Aimayr de San Martín de la Vega, al lado de los desguaces, ya que la empresa se dedica al transporte del reciclaje de catalizadores de vehículos. Debía llegar a Italia, donde se encuentra la planta de reciclaje en la que extraen los metales preciosos del polvo (platino, paladio y rodio).

Sin embargo, el viaje duró apenas media hora, ya que el camión fue asaltado en plena autopista. Según denunció más tarde la supuesta víctima, un vehículo se puso a su altura y unos individuos con uniforme de la Guardia Civil le dieron el alto con un lanzadestellos. Según su declaración ante la Policía, cuando el conductor detuvo el camión y se bajó, tres individuos le intimidaron y le llevaron hacia otro vehículo, donde le maniataron y amordazaron. Iba cargado de 41 bidones de polvo de catalizadores, sumando un total de 9.975 kilos, valorado por Limatex Europe en 600.000 euros.

¿Cuatro horas de secuestro?

Los captores soltaron a su víctima a eso de las 21:15 horas en una gasolinera de un polígono industrial de Leganés, desde donde ya se avisó a la Policía. El camión era un Renault Premium rojo con un remolque gris de lona, ambos sin rótulos de empresa y con matrícula FYD, que al cierre de esta edición aún continuaba en paradero desconocido.

«Si lo encuentran, aparecerá quemado», sospechaba ayer Valentín, el gerente de la empresa, quien dudaba de la versión de los hechos aportada por su empleado, aunque la Policía no le había permitido hablar con él. «Si me dices que salimos a diario, vale. Pero este viaje a lo mejor lo hacemos una vez al mes. Lo que más me choca es que estén cuatro horas dando vueltas con él y luego le sueltan en un lugar “civilizado”», explicó en referencia a la gasolinera. «¿No es más lógico que le dejen en un descampado para que tarde más tiempo en ponerse en contacto con la Policía? No sé, es todo muy extraño. Sólo sé que de momento cerramos y cuando cobremos el seguro ya veremos qué hacemos, pero a saber cuándo es eso», afirmó a este diario.

El gerente comentó que su negocio, que lleva seis años abierto, es muy goloso para los cacos y que en la nave que tiene en San Martín de la Vega ya han intentado entrar a robar cuatro veces sólo en el último año pero el sistema de seguridad que tiene instalado ha funcionado siempre. «Es la primera vez que nos ocurre esto. Ahora estamos a la espera de ver qué nos dice la Policía, pero la carga ya la doy por perdida. A saber dónde están ya esos bidones», lamentó.

Catalizadores, el nuevo «cable de cobre»

Como en todo, los expertos en el mundo del hampa también se mueven por modas. Aunque hay clásicos que perduran, en el tema de los metales, también trabajan por tendencias en función de a cuánto cotice cada metal. Y es que también es en este sector donde abundan los receptadores, por lo que suele ser un negocio rápido. Si hace una década se disparó el robo de cable de cobre, desde hace un par de años, es el robo de catalizadores de los coches lo que está mejor pagado, según fuentes policiales. Los cacos los arrancan de los vehículos (hasta en garajes privados o parkings de centros comerciales) para venderlos luego porque extraen de ellos metales muy valorados: platino (sobre todo), pero también rodio y paladio. En el caso del robo del lunes, sin embargo, la empresa los compraba a desguaces supuestamente autorizados para la compraventa.