Carmena declara la guerra al 70% de los vehículos

Ningún coche diésel podrá circular por la capital en apenas cuatro años, según los planes avanzados por Ahora Madrid

Carmena se ha propuesto quitar de la circulación todos los vehículos diésel, que representan hasta el 70% de los que transitan a diario por la capital. Así lo avanzó ayer su concejala de Movilidad, Inés Sabanés, durante una entrevista en «El País», en la que apunta que «llegará un momento en que los coches no limpios no podrán circular» por Madrid. Ese «momento» ya tiene fecha señalada, que sin embargo sobrepasa el mandato de este Gobierno local. El plan de Carmena es que en cuatro años, ya en 2020, no pueda circular por la capital ningún vehículo diésel, que la propia alcaldesa definió ayer como «extremadamente peligrosos» por las partículas que generan este tipo de motores, entre ellas de dióxido de nitrógeno (NO2).

Además, Sabanés avanzó que el próximo año se limitará el tráfico en toda la almendra central, de forma que en 2017 sólo podrán circular por las calles secundarias del centro los vehículos empadronados en cada barrio.

Para ello, este año se completará el área de prioridad residencial (APR) de Ópera y en 2017 se implantará también en Chueca y Malasaña, los dos únicos barrios céntricos que actualmente están libres de esta restricción.

Otras medidas previstas consisten en instalar parquímetros más allá de la M-30 y fomentar la bicicleta pública con contratos al margen de BiciMad, el proyecto que puso en marcha la anterior alcaldesa, Ana Botella (PP).

Como explicó ayer Carmena, todas estas medidas están relacionadas con el nuevo protocolo de contaminación que aprobó la semana pasada su Junta de Gobierno y del que Ahora Madrid informará en el pleno que se celebrará este miércoles.

Informar, pero sin votar

El protocolo definitivo, que fija las medidas a adoptar en situaciones de alta contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2), será el último asunto que se tratará en la sesión plenaria de mañana, pero Ahora Madrid se limitará sólo a informar al resto de grupos (PP, PSOE y Ciudadanos), sin que éstos puedan votar este protocolo.

Una circunstancia que ayer criticó la líder de la oposición, Esperanza Aguirre (PP), tras asegurar que Carmena se comprometió a someter este protocolo a votación del Pleno y no simplenente a informar sobre el mismo.

Otra de las principales medidas de esta nueva normativa consiste en rebajar el umbral a partir del cual el Ayuntamiento de Madrid impondrá restricciones de tráfico y aparcamiento, que se activarán cuando los niveles de contaminación sobrepasen los 180 microgramos de NO2, en lugar de los 200 actuales.

Para Aguirre, esta reducción del umbral para activar las restricciones de velocidad y aparcamiento convierte «lo excepcional en habitual», ya que impone «medidas «coercitivas que no tienen justificación técnica, ni sanitaria ni medioambiental», toda vez que la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea recomiendan activar las primeras restricciones a partir de los 200 microgramos de NO2, no de los 180 que propone ahora Carmena.

En un tono similar se expresó el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán (PP), quien confió en que el Gobierno de la capital «no sólo lleve a cabo medidas restrictivas, sino también otras que faciliten el transporte», además de lamentar que Ahora Madrid haya reducido a menos de la mitad la partida de 160 millones de euros para construir aparcamientos disuasorios.

El diésel no es el problema

El presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo, explicó a LA RAZÓN que «declarar la guerra a los diésel no es la solución», porque el problema no es éste, sino la antigüedad de los vehículos, la mitad de los cuales supera los 12 años.

«Un “gasolina” viejo contamina mucho más que un “diésel” nuevo, se trata de eliminar los coches que más contaminen, sean de un tipo u otro», añade Arnaldo, para quien el plan de acabar con los vehículos diésel en 2020 «no es realista ni económicamente admisible, es un plazo demasiado corto para un cambio que debe ser paulatino y con otras medidas, como planes para rejuvenecer el actual parque de vehículos».

Este experto valora que «no está mal» reducir el umbral de aviso cuando se superan los límites de NO2, pero advierte de que «las medidas de este protocolo y del anterior son ineficaces, porque este problema en Madrid no es coyuntural, sino estructural».