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En Madrid, ser pobre se hereda

Un informe de Cáritas alerta de que la desigualdad entre los más ricos y los más pobres en la Comunidad de Madrid es la más alta de España

La situación de vulnerabilidad que se vive en la Comunidad de Madrid ha mejorado, como confirma el VIII Informe FOESSA que elabora Cáritas sobre Exclusión y Desarrollo Social de la región. Los resultados de esta investigación reflejan que tanto los niveles de integración social como los de exclusión social han mejorado en los últimos cinco años.

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Así, confirman que se ha incrementado la sociedad integrada -personas que no tienen dificultades para su supervivencia-, pasando de representar el 37% de la población en 2013 al 50% actual. La exclusión social se ha reducido un 25 % entre 2013 y 2018. A pesar de la positiva evolución durante estos años, un millón de personas se encuentra en situación de exclusión social en la Comunidad de Madrid, el 16,2% de la población. Dentro de este grupo, 490.000 sufren una exclusión severa. Acumulan tantos problemas en la vida diaria, que no tienen oportunidad de construir un proyecto vital mínimamente estructurado. La vivienda insegura e inadecuada, el desempleo persistente, la precariedad laboral extrema y su invisibilidad para los partidos políticos son algunas de las barreras a las que se enfrentan.

Eso sí, desde Cáritas destacan que es especialmente preocupante, entre las personas en exclusión severa, el grupo de 269.000 personas en situación de exclusión social extrema. Son personas cuya principal preocupación es sobrevivir en el día a día y a las que apenas llega ningún mecanismo de protección.

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La pobreza severa ha crecido

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En la Comunidad de Madrid, la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es la más alta de España. Si consideramos el conjunto de la población, la tasa de desigualdad sería, después de Andalucía e Islas Baleares, la más elevada de nuestro país. A lo largo de los últimos diez años, la renta media de la población madrileña se ha incrementado un 2% mientras que los más pobres han visto mermada su renta un 30%. La pobreza severa se ha incrementado en los últimos cinco años un 23%, afectando ya de 243.000 personas.

En lo que se refiere al perfil de las personas más vulnerables, el informe destaca como rasgos característicos ser mujer, desempleada, inmigrante extracomunitario, no tener estudios o vivir en un municipio de menos de 5.000 habitantes. Asimismo, el mayor riesgo de exclusión se concentra también en los hogares de cinco o más personas, con menores, y en los hogares monoparentales. Se consolida la mayor exposición de las familias con niños y de los jóvenes a la exclusión social. Los datos de la Encuesta FOESSA sostienen que cuando uno nace y se cría en un hogar con escasos bienes materiales y con ingresos reducidos, aumenta la probabilidad de heredar la exclusión. Es la marca de la transmisión intergeneracional de la pobreza, una marca que no para de crecer. Hoy más que ayer, la familia donde naces determina tus oportunidades. Ser excluido se hereda, ser pobre se hereda.