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Génova empieza a trabajar para que Cifuentes dirija el PP de Madrid

  • Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, ayer, durante el Comité Ejecutivo Regional
    Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, ayer, durante el Comité Ejecutivo Regional

Tiempo de lectura 4 min.

17 de junio de 2015. 11:52h

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17/6/2015

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Hay derrotas de las que se puede sacar alguna victoria. Y aun perdiendo la alcaldía de Madrid, Mariano Rajoy ha ganado un poco en estricta clave de partido. El resultado electoral, la caída de Esperanza Aguirre, y el triunfo de Cristina Cifuentes, que será la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, le despejan el camino para poner en marcha un amplio proceso de renovación en la organización madrileña. El preacuerdo por el que cerró la candidatura de Aguirre a la alcaldía de Madrid incluía la cláusula de que en caso de que ella ganase las elecciones, se abriría el proceso para que cediese las riendas de la organización regional. Pero el camino será el mismo en este contexto.

En la dirección nacional empiezan a trabajar para la sucesión «natural», es decir, para que la nueva presidenta de la Comunidad madrileña, dentro de un proceso lo más participativo posible, vaya poco a poco asumiendo el control de la organización regional y se presente como candidata al próximo congreso, que se celebrará en primavera, después del congreso nacional del PP. Este último se convocará después de las elecciones generales. La dirección nacional no aceptará en ningún caso la propuesta de celebrar el de Madrid antes de los comicios. Ni éste ni ningún otro cónclave regional, porque los procesos congresuales van siempre acompañados de tensiones internas que Génova quiere evitar en un momento en el que entiende que las energías de todo el partido tienen que estar centradas en mantener La Moncloa.

Génova interpreta que detrás de la petición de Aguirre de convocar un congreso extraordinario está la incomodidad en la que se encuentra en el momento actual. Que es un movimiento con el que busca una salida, pero descartan tajantemente la modificación del calendario. El mensaje a Aguirre es que dentro del PP hay unas normas sobre los congresos, que primero va el nacional y luego los regionales, y que estas normas deben ser respetadas por el bien de todos.

La cúpula popular sí comparte la propuesta de Aguirre de que se avance hacia un congreso regional abierto en el que participen todos los militantes bajo la premisa de «un militante, un voto» y que permita el rearme ideológico y la renovación en las personas y en la imagen de la organización regional. Ahora bien, desde Génova también dejan otra advertencia al hilo del reclamo de Aguirre de una refundación del partido y su demanda de más democracia.

La respuesta la dio el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, quien puntualizó, ante las declaraciones de Aguirre, que en el Partido Popular «cada militante tiene ya un voto». También recordó que los Estatutos de su organización se pueden cambiar, pero que esa modificación tiene que realizarse dentro de los debates que se mantengan en el próximo Congreso Nacional, que, en principio, podría celebrarse en enero de 2016.

«En el PP cada militante tiene un voto en todos los procesos congresuales y, por tanto, es una aportación que redunda en los actuales estatutos que el Partido Popular tiene en vigor», señaló al ser preguntado por las declaraciones de la dirigente madrileña. Precisó que es posible modificar y cambiar los Estatutos del PP para buscar otra fórmula, pero que eso tiene que afrontarse en el próximo Congreso Nacional y con la participación de todos los militantes.

Las elecciones del 24 de mayo se llevan así por delante el poder del PP en el Ayuntamiento de Madrid, pero también una etapa en la que Aguirre ha ejercido el mando en el PP madrileño de manera absoluta, convirtiéndolo en un feudo que a veces ha llegado a resultar incómodo para la dirección nacional y para el propio Rajoy en los momentos más duros en su liderazgo al frente de su partido.

En septiembre arrancará la precampaña electoral, y para esas fechas la dirección nacional confía en que esté ya en marcha un proceso que permita que el presidente del Gobierno desarrolle su acción política en Madrid acompañado de otros rostros, entre ellos el de Cifuentes. Desea una transición tranquila, ordenada, y en la que no haga falta poner en marcha ninguna medida excepcional. «La democracia interna se ajusta a unas normas que hay que respetar», concluyen.

Floriano agradeció a Aguirre «el trabajo que ha hecho durante tantos años en el partido y el trabajo que le queda por hacer» como presidenta durante los meses que restan hasta el próximo congreso regional, así como el que va a realizar durante esta Legislatura «como portavoz del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento».

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