Política

Madrid

La nueva cara del Beti-Jai tras una rehabilitación de cinco millones

En la reforma se ha trabajado en la consolidación de las cubiertas y de la dañada estructura

Ayer se pudo ver el aspecto renovado del frontón Beti-Jai tras finalizar en enero pasado los trabajos de rehabilitación / Foto: Cipriano Pastrano
Ayer se pudo ver el aspecto renovado del frontón Beti-Jai tras finalizar en enero pasado los trabajos de rehabilitación / Foto: Cipriano Pastranolarazon

En la reforma se ha trabajado en la consolidación de las cubiertas y de la dañada estructura.

El frontón Beti-Jai celebró ayer su 125 cumpleaños con una jornada de puertas abiertas. Y es que, una vez terminados los trabajos de rehabilitación que le han devuelto la salud a esta vieja cancha de juego de pelota, ayer se pudo visitar el interior del viejo edificio ya consolidado.

Los trabajos de rehabilitación, que finalizaron el pasado mes de enero, en los que se han invertido cerca de cinco millones de euros, se han centrado en la consolidación estructural y en los trabajos en las cubiertas, ya que el frontón estaba en un estado de conservación muy malo, garantizando la seguridad y la continuidad del edificio en el tiempo, comentó a LA RAZÓN la jefa del Servicio de Conservación del Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid, María Luz Sánchez Moral. También se actuó en el cuerpo de las gradas, que proyecta una fachada curva lateral de estilo neomudéjar, que garantiza la visibilidad de la cancha desde cualquier ángulo del graderío.

Igualmente, teniendo en cuenta la importancia del edifico declarado BIC en la categoría de Monumento en 2011, se trabajó en recuperar todos los elementos que se habían perdido tal como Rucoba los había diseñado en su origen, comentó Laura Soler Murolas, jefa de Obra de Edificación de Ferrovial, empresa adjudicataria de los trabajos de rehabilitación. En estos trabajos las arquitectas encargadas descubrieron un arco neomudéjar en buen estado detrás de un tabique, así como una tejas planas originales muy innovadoras para la época. De las tejas originales del cuerpo central, se tomaron moldes para volver a fabricarlas.

Inaugurado el 29 de abril de 1894, fue en su día el más lujoso de los frontones con los que contaba la ciudad de Madrid, con una capacidad para 4.000 espectadores. Obra del arquitecto Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo, funcionó como frontón hasta 1918. Además del juego de pelota, también su usó para competiciones deportivas de distinta naturaleza, como hípica o esgrima, además de otro tipo de espectáculos o actividades, como mítines políticos.

Sin embrago, por la moda de los frontones cubiertos, la prohibición de las apuestas y el auge de nuevos espectáculos deportivos decayó su uso, y a partir de 1919 pasó a tener diversos usos. Fue usado para las reuniones de la Asamblea de Alcoholeros, y para una escuela militar particular. Más tarde, en la zona de la cancha se construyó una nave que funcionó como taller de coches de la marca Studebaker y la marca de motocicletas Harley-Davidson tuvo aquí su primer concesionario en España.

Durante la Guerra Civil fue utilizado como comisaría policial y cárcel para, una vez terminada la contienda, pasar a ser lugar de ensayo de bandas musicales vinculadas a la Falange. También albergó un taller de objetos de escayola y cartón piedra hasta los años setenta. Finalmente terminó sus días convertido en garaje y taller de coches, hasta que en 1989 dejó de tener uso.