El techo de Europa, en manos de Carmena

Distrito Castellana Norte se compromete a construir dentro de la «operación Chamartín» el mayor rascacielos de la UE, con más de 300 metros de altura

Recreación de las torres de la operación Chamartín
Recreación de las torres de la operación Chamartín

Distrito Castellana Norte se compromete a construir dentro de la «operación Chamartín» el mayor rascacielos de la UE, con más de 300 metros de altura

Superará los 300 metros de altura y tendrá 70 plantas para convertirse en el epicentro del nuevo distrito financiero de la capital. Dimensiones que convertirán a este rascacielos en el más alto de la Unión Europea. La teoría es ésta y suena bien, pero la realidad sobre el terreno es otra bien distinta: el proyecto puede que nunca llegue a convertirse en realidad si el Ayuntamiento mantiene su veto. Será posible sólo si el Gobierno de Manuela Carmena se decide a autorizar el proyecto formulado por Distrito Castellana Norte para desarrollar la «operación Chamartín». No es un escenario muy probable a estas alturas, pero los socios de DCN –BBVA y San José– no cejan en su empeño de intentar convencer al Ejecutivo de Ahora Madrid de que el futuro del norte de la ciudad pasa ineludiblemente por dar luz verde a la hoja de ruta que ellos han trazado y que contempla una inversión superior a los 6.000 millones de euros y una creación de 120.000 nuevos puestos de trabajo. El presidente de Distrito Castellana Norte, Antonio Béjar, avanzó ayer que su proyecto propone levantar, además del rascacielos de 300 metros, otras cinco torres similares en altura a las cuatro ya existentes en la Castellana. Béjar volvió a tender ayer la mano a Carmena para poder llegar a un acuerdo satisfactorio: «El proyecto está muy vivo, pendiente exclusivamente de elevarlo al Pleno del Ayuntamiento para su aprobación definitiva».

¿Por qué se ha decidido Distrito Castellana Norte a desvelar algunos de los secretos de su proyecto? Según Béjar, lo hacen para disipar dudas sobre sus intenciones: «“No estamos planteando ninguna excentricidad sino edificios que se integrarán de forma armónica con los edificios que ya existen en el entorno y la creación de un distrito financiero y de negocios de primer rango internacional». Para sostener sus tesis, Béjar recurre a datos; como por ejemplo, los contenidos en los 48 informes sectoriales favorables de las tres administraciones afectadas; los que señalan que su proyecto respeta todos los requisitos del Plan General de Ordenación Urbana; o las cifras que dejan claro que el índice de edificabilidad que ellos plantean –de 1,05 metro edificado por cada metro de superficie– está muy por debajo de otros ámbitos ya consolidados de la ciudad. En Chamberí, por ejemplo, el índice de edificabilidad es tres veces superior (3 metros cuadrados edificados por cada metro cuadrado de superficie) y en la Castellana es del doble.

Tras conocerse los nuevos detalles del plan de los inversores privados para este distrito, el área de Desarrollo Urbano Sostenible del Gobierno de Carmena aseguró que estudiarán todas las propuestas: «Si eso es lo que pretenden, el Ayuntamiento estará encantado de discutirlo. Que lo presenten y se estudiará como se ha estudiado todo. Estamos analizando todos los documentos en las mesas de trabajo». Esta versión oficial choca, sin embargo, con los «planes alternativos» que según el propio consistorio ya están desarrollando para esta zona de la ciudad. De hecho, la semana pasada, las mesas de debate sobre la «operación Chamartín» –a cuyas dos últimas sesiones no acudió ni el PP ni los promotores de DCN– concluyeron su trabajo sin que el consistorio presentara ninguna alternativa, lo que decepcionó a buena parte de las asociaciones y entidades participantes.

Tanto PP como C’s instaron ayer al Gobierno de Carmena a que actúe con responsabilidad en este terreno. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, pidió «desbloquear una operación», ya que al margen de lo que se quiera construir o no, en la zona de Chamartín hay una brecha entre dos partes de la ciudad:«Una brecha surcada por las vías de Renfe y hay una oportunidad importante para eliminar esa brecha de la ciudad en la zona norte». La portavoz de C’s en la capital, Begoña Villacís, señaló que le gusta la idea del rascacielos más alto de la Unión Europea: «Madrid quedaría muy engrandecido con un ‘‘Downtown’’ con la existencia de esos edificios».