Actualidad

Los Trinitarios marcan territorio

La calle Topete de Tetuán se ha teñido de verde, el color de los Trinitarios. Los discípulos de «Velo Velo», su cabecilla asesinado allí hace diez días, le rinden homenaje y demuestran así su fuerza después de conquistar el barrio, que pertenecía a sus rivales, los Dominican Don’t Play

La calle Topete de Tetuán se ha teñido de verde, el color de los Trinitarios. Los discípulos de «Velo Velo», su cabecilla asesinado allí hace diez días, le rinden homenaje y demuestran así su fuerza después de conquistar el barrio, que pertenecía a sus rivales, los Dominican Don’t Play

Publicidad

El asesinato de Alexander del Villar, más conocido como «Velo Velo», ha sacudido el seno de la familia trinitaria de la capital. El muerto, de 24 años, era uno de los principales cabecillas de la banda latina de los Trinitarios, la más activa en la actualidad en la región, con cerca de un centenar de integrantes de origen dominicano, y su asesinato les ha servido para levantarse, sacar pecho y volver a reivindicarse como banda, lo que implica conquistar territorios. Para honrar la muerte de «Velo Velo» a las puertas del garito Azúcar Drink, en el número 5 de la calle Topete, y recordar a sus adversarios que los Trinitarios siguen vivos, la banda ha «teñido» la vía de sus colores y símbolos. El número siete, el color verde y el lema «Dios, Patria y Libertad», siempre han sido sus señas de identidad más características y así han «tuneado» la calle Topete. Bolardos del mobiliario público pintados con espray verde y numerosas pintadas en la pared pretenden honrar su muerte y mostrar fuerza en el lugar donde perdió la vida. Entre las inscripciones, la que parece era su novia: «My love Velo, te voy a extrañar, siempre con tu sonrisa, cuídanos desde el cielo. Te amo». «Que Dios te tenga en su gloria». «100pre (siempre) vivo». «Fuiste un guerrero y moriste como tal». Aunque este calificativo de «guerrero» no es casual, ya que la séptima norma de éstos es «cada trinitario es un guerrero y astuto y no puede mostrar miedo», quizás en esta última dedicatoria se esté haciendo referencia al conflictivo pasado de Alexander, que por algo era uno de los jefes.

En 2009 fue detenido por su implicación en el asesinato del cantante de rap «Moren Black», de 17 años, en los bajos de Azca, una zona que siempre ha sido escenario de enfrentamientos entre bandas latinas. «Velo Velo» apenas tenía entonces 16 años y fue arrestado por estos hechos. El juez de menores le impuso una medida de internamiento en un centro de menores pero no parece que se rehabilitara y reincidió en el mundo delincuencial en cuanto salió. Hacía un tiempo que la banda rival Dominican Don’t Play (DDP) le andaba buscando por un ajuste de cuentas y hace quince días dieron con él en el bar que ahora se ha convertido un lugar de culto para los trinitarios. El altar improvisado para homenajearle aún permanece.

Y es que esta zona fue hace muchos años territorio «rojo» o DDP. A pesar de que los discípulos de «Velo Velo» acabaron haciéndose con el territorio, según fuentes policiales, los Dominican Don’t Play aún siguen teniendo un capítulo en el distrito. De ahí la guerra. Y es que, aunque muchos no los saben, los Trinitarios (3N) son una escisión de los DDP, que surgió después de conflictos internos en la banda. Ambos son de origen dominicano y son los principales enemigos. En la actualidad, los DDP apenas cuentas con medio centenar de integrantes, nada que ver con las cifras de hace algo más de una década, cuando las bandas latinas irrumpieron con fuerza en nuestro país, concretamente en la capital y se comenzaban a escuchar los nombres de Latin King y Ñetas, que han quedado más relegados en al actualidad y que tienen más fuerza (estos últimos) en distritos como Puente de Vallecas.

La Fiscalía de Madrid ya alertó en su Memoria del año 2015 de la reactivación de estas bandas de pandilleros, que parecían ya prácticamente aniquiladas. El fiscal Superior de la Comunidad, Jesús Caballero, advirtió de un «repunte de la actividad» de estas bandas cuando se creía que era ya una delincuencia residual. Sobre todo en comparación con los años 2004, 2005 y 2006. Y es que a mediados del la década pasada se creó un grupo especial en la Brigada provincial de Información encargado de bandas latinas que consiguió, además de numeroso golpes policiales contra ellos, que fueran declaradas ilegales por el Supremo, lo que les permitió poder imputarles asociación ilícita.

Publicidad

Y es que las normas de comportamiento de los Trinitarios son dignas de una secta. Destaca el décimo punto, que dice claramente que «No se permite maricones en los Trinitarios» y la fuerte incidencia en la palabra hermanos y hermandad. Tanto en la calle como cuando están en la cárcel, ya que los trinitarios presos, según el artículo 14 de su código, tienen que tener un fondo para cuando llegue uno de la calle. También dejan claro que en los Trinitarios no aceptan «chivatos» ni tampoco pueden salir de la organización una vez hayan jurado su «cargo», una vez superado el pertinente periodo de prueba. Pero que la palabra respeto se repita como un mantra en sus códigos no significa que lo apliquen fuera de sus círculos y el problema es que estos guetos traen de cabeza a los vecindarios donde viven.

El problema que sufren los vecinos de Tetuán va más allá de los ruidos. Y es que ya denunciaron, y así lo recogió este diario, que la situación en la calle Topete, donde mataron a «Velo Velo», era insostenible por el ruido que hacían los bares de ambiente latino hasta bien entrada la madrugada. Ahora, lo peor es que son ellos los amenazados. Así lo denuncia una de las vecinas que viven en el portal justo al lado del local Azúcar Drink. La enorme pintada con espray verde (nada es al azar) en el suelo con las sigas «DPL», Dios, Patria y Libertad, es bastante elocuente con el ambiente que se vive en esta calle del distrito sin que la Policía Municipal del distrito, ni la polémica concejala del mismo, Montserrat Galcerán, hagan nada al respecto.

Publicidad

«Nos insultan, nos amenazan con dos dedos en la garganta y muchos vecinos, jóvenes y mayores, llevan esprays de pimienta, ‘‘shoker’’ o palos por el miedo a una agresión», explica una vecina del barrio, que asegura que «sabemos que es ilegal, pero preferimos la multa a recibir un navajazo, una bala perdida o una paliza». Según denuncian los habitantes del triángulo entre las calles Topete, Almansa y Tenerife, después de un verano en el que tenían que llamar a la Policía para «poder salir del portal, lleno de drogodependientes», y ante la inacción de las administraciones, los miembros de las bandas «han cogido confianza y consideran que el barrio es suyo y somos nosotros los que sobramos».

Es por ello que no tienen el más mínimo problema en insultar incluso a los vecinos de mayor edad cuando a alguno se le ocurre pedirles que bajen el volumen de la música. «Lo que es indignante es que a la concejala se le ocurra decirnos, en el Pleno del distrito, que la muerte del chico fue una cosa puntual, que en Tetuán no hay bandas latinas y que somos unos exagerados», protesta una vecina, casi desesperada, porque a la misma hora a la que dispararon contra «Velo Velo» suele salir de su casa para ir a trabajar. «Hemos invitado a la concejala a pasar por aquí, pero no se atreve», reclama. Tanto ella como el resto de vecinos que se están organizando para denunciar la situación consideran que el mayor problema son los dos bares que, pese a abrir 24 horas y sin licencia, sirven de punto de encuentro de las bandas latinas. «Cuando avisamos a la Policía nunca viene una única patrulla, porque saben que es un punto conflictivo», apunta.

Del rojo al verde

La calle Topete de Tetuán, lugar donde se produjo la última «baja» de los Trinitarios se ha teñido de verde. Inscripciones en el asfalto, en las paredes e incluso los bolardos amanecieron esta semana del color de los Trinitarios. Es el color con el que esta banda latina ha querido marcar un territorio que hasta hace un tiempo era «rojo Dominican» (puede verse en el imagen del bolardo cómo aún tiene marcas rojas). La calle tiene además pintadas con las iniciales «ADP», que significan «Amor De Patria», uno de los lemas trininarios y saludo entre sus miembros, que cada vez que se encuentran se dicen «Ey Dy Py», transcripción en inglés de las iniciales «ADP». Pero no sólo las paredes han sido «registradas» con la marca de los Trinitarios que han convertido Tetuán en uno de sus bastiones; la calzada cuenta con las siglas «DPN», iniciales de otro de sus lemas «Dios, Patria y Libertad» escritas, también, en color verde.

Publicidad

Un lugar de culto

La calle Topete de Tetuán y, concretamente, la puerta del bar donde asesinaron a «Velo Velo» el pasado 15 de enero se han convertido en todo un escaparate de consignas trinitarias (3N). Plagado de velas y dedicatorias, el altar a este jefe trinitario es aún un lugar de peregrinaje para los suyos. A cualquier hora del día, pero especialmente de noche, cuando el bar Azúcar Drink se llena, es cuando se suceden los homenajes a «Velo Velo». Sus seguidores le dedican canciones a todo volumen desde su móvil o desde sus vehículos frente al lugar donde falleció.