Madrid

Por un año sin carbón

Los Reyes Magos de Oriente desfilaron en una cabalgata colorida e inclusiva y con el mundo de las artes y la cultura como gran hilo conductor.

Los Reyes Magos de Oriente desfilaron en una cabalgata colorida e inclusiva y con el mundo de las artes y la cultura como gran hilo conductor.

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«¡Aquí, aquí!». Este es el grito que más se repetía desde Nuevos Ministerios hasta la plaza de Cibeles. Con esas palabras niños –y también muchos mayores– no sólo andaban, apretujados, a la caza de caramelos, sino también de ese gesto amable, ese saludo e, incluso, ese beso lanzado al aire de su rey favorito. Sus Majestades de Oriente recorrieron los casi tres kilómetros del centro de Madrid en tres carrozas muy especiales, hechas con las ilusiones de niños de todas partes de España. Y es que, mientras ellos saludaban a los miles de pequeños que se agolpaban a lo largo del paseo de la Castellana, algunos de sus emisarios se ocupaban de leer las últimas cartas que les llegaban. Porque sí, «este año ha habido más de un rezagado», confesaba uno de los pajes de Gaspar que, no dudaba en recoger los últimos deseos de algunos de ellos.

Cerca de las nueve de la noche los tres magos alcanzaban su meta, donde les esperaba la diosa Cibeles iluminada de rosa. No era la única que les aguardaba. En el escenario no sólo les esperaban tres tronos, en esta ocasión había un asiento más. El que ocupó la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien, a pesar de tener el tobillo escayolado, no quiso perderse la gran fiesta de la ilusión. Ella misma reconoció que la noche de Reyes es una fecha que llevaba tiempo aguardando, como muchos niños y adultos que, «están esperando que lleguen los Reyes». La edil de Ahora Madrid no dudó en reconocer lo bonito que había sido el desfile e hizo hincapié en el papel fundamental de los más pequeños porque «cuando se juega también se crea arte». Sus palabras también contaron con un toque de humor, ya que quiso recordarles a Sus Majestades de Oriente que a lo largo del pasado año «algunas calles han cambiado de nombre, no os olvidéis de ningún niño». No obstante, para asegurarse de que todos los regalos llegan correctamente les dijo a los pequeños que si «mañana (por hoy) no encontráis lo que habéis pedido en vuestras casas, podéis llamar al 010, a la oficina de reclamaciones».

El primer rey en tomar la palabra, Melchor, insistió en «el largo viaje» que habían recorrido y recordó «todos los lugares y gentes» con las que se habían encontrado a lo largo de éste. Eso sí, ya anunció que «esta Navidad no hay carbón». «¡Gracias por esta mágica bienvenida!», prosiguió Gaspar. Pero sin duda el que más corazones cautivó a lo largo del recorrido fue Baltasar. «Creo que podemos decir que es el más querido, cada año recibe cientos de cartas», decía uno de sus pajes. Lo cierto es que los ojos de los más niños –y también de muchos adultos– se abrían como platos cuando se acercaba la carroza azul. En lo alto, el rey de tez negra saludaba sin cesar a todos los niños que, ilusionados, gritaban su nombre.

Antes de las carrozas de Sus Majestades, los madrileños ya sentían la emoción de esta noche mágica. La gran estrella que guiaba a los Magos de Oriente iniciaba, pasadas las 18:30 horas, la gran celebración de la Navidad. Bajo un sol radiante, varias decenas de estrellas bailaban para dar comienzo al desfile. Tras ellas, los bomberos empezaron a repartir caramelos y a llenar las decenas de bolsas de plástico que los pequeños esperaban llenar con todo tipo de golosinas. «Las mejores son las blanditas», reconocía un paje de Gaspar, asiduo a la Cabalgata. Él lleva varios años desfilando y, con el tiempo, reconoce los recodos a dónde los «lanzamientos» de golosinas de las carrozas no llegan. «Voy a esas esquinas donde casi no recogen chuches y también les doy a los más pequeños que, apabullados por el resto, te ponen la mano con temor». La redactora no lo duda y le ayuda con su tarea. Es cierto, las bolsas de los niños de esas zonas «ocultas» apenas tienen contenido. Otro detalle que nos desvela el paje: «Este año casi no veo paraguas, no sé si los habrán prohibido», pregunta.

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Si por algo se ha caracterizado esta edición de la Cabalgata –sin descontar los cinco días que lleva Madrid con el protocolo anticontaminación activado– es que desde el Consistorio han incluido varios elementos inclusivos: desde mochilas capaces de transmitir la música a través de ondas, a zonas especiales habilitadas para personas con discapacidad. Y dentro de la magia y la creatividad del propio desfile también había una creación dirigida especialmente a las personas sordas. «Llevamos cada una letra y, a lo largo de la marcha, vamos conformando palabras», explica una de las jóvenes voluntarias que participa en el desfile. Y, al darle la vuelta a su letra aparece un elemento del lenguaje de signos. Así, durante la coreografía utilizan tanto el alfabeto, como esta otra lengua.

Junto a ellas, también participan tres sopranos que, a son de la Traviata de Verdi sorprendieron a los más pequeños, o el gigante Mo que, con sus grandes pasos dejó boquiabiertos a todos. Pero, sin duda, las bailarinas de más de dos metros y la joven que hacía acrobacias en las alturas del cielo hicieron las delicias de los madrileños. Tras este desfile de color sólo queda saber si, de verdad, todos se han portado tan bien como decían las cartas y hoy han recibido todo lo que les pedían a sus Majestades de Oriente.

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Cabalgata de Tetuán ¿o «acto político»?

Desde las diez de la noche del pasado día 4 varios usuarios de Twitter denunciaban el uso político que se había dado a la Cabalgata de Tetuán. Una de ellas aseguraba: «No me lo puedo creer!!! o me ha subido mucho la fiebre o @JMDTetuan está haciendo campaña en la cabalgata de Reyes ... y como ejemplo de éxito el Paseo de la Dirección, polideportivos...» y acompañaba el texto con una imagen en la que se podía ver una pantalla en la que se detallaban las «bondades» realizadas en el distrito por el Gobierno municipal. La concejal de Cs en el Ayunta-miento Sofía Miranda criticó que la cabalgata se transformase en «un acto político».