Subvenciones culturales gastadas en papel higiénico

Carmena permite al Ateneo justificar los 750.000 euros que recibió del Área de Cultura para 2016 en gastos corrientes. Un decreto de Mayer del 22 de septiembre le concedió la «bula»: la ropa y las nóminas de los empleados, el agua y la luz, entre las facturas.

El Ateneo presentó en noviembre las facturas con las que justifica la subvención de 2016. Sobre estas líneas, algunos de los tiques presentados, como el gasto en papel higiénico y en ropa para los empleados
El Ateneo presentó en noviembre las facturas con las que justifica la subvención de 2016. Sobre estas líneas, algunos de los tiques presentados, como el gasto en papel higiénico y en ropa para los empleados

Carmena permite al Ateneo justificar los 750.000 euros que recibió del Área de Cultura para 2016 en gastos corrientes. Un decreto de Mayer del 22 de septiembre le concedió la «bula»: la ropa y las nóminas de los empleados, el agua y la luz, entre las facturas.

El Ateneo de Madrid no pasa por su mejor momento. Como muchas otras instituciones culturales sin ánimo de lucro, este faro de la cultura madrileña por cuya sede, en la calle Prado, han pasado todos los presidentes del Gobierno, premios Nobel y los intelectuales más influyentes es una institución cultural privada a la que 2016 se le presentaba muy cuesta arriba. El Ministerio de Cultura le reclamaba desde 2015 un total de 953.600 euros por no justificar debidamente dos subvenciones concedidas en 2010 y 2011. Y le daba como fecha límite mayo de este año. Con semejante deuda y con unos ingresos anuales que a duras penas cubren gastos, el Ateneo tenía el agua al cuello hasta que Manuela Carmena llegó al Ayuntamiento. En los presupuestos realizados para este año, el Área de Cultura le concedió un total de 750.000 euros de subvención nominativa, una cifra sin precedentes –el anterior Gobierno, del PP, eliminó las subvenciones «a dedo» a instituciones y las sustituyó por subvenciones a proyectos concretos– que, según se desprende de las facturas presentadas para justificar la ayuda se destinó prácticamente en su totalidad a cubrir gastos corrientes, como el agua, la luz, e incluso el papel higiénico. Pero quizás lo más más curioso es que la subvención, otorgada por el Área de Cultura, que dirige Celia Mayer, está correctamente justificada.

No hay nada ilegal en el curioso gasto y eso es porque el Ayuntamiento de Madrid le dio en septiembre de este año permiso al Ateneo para que pudiera justificar la ayuda de 750.000 euros de subvención cultural en gastos corrientes. Este permiso se lo dio la delegada de Cultura, Celia Mayer, mediante un decreto en el que especificó que «la presente subvención se dirige a contribuir a la sostenibilidad y mantenimiento del Ateneo». Con esta orden, firmada el 22 de septiembre, una vez finalizado el periodo subvencionable –del 1 de enero al 31 de agosto–, Mayer modificó el Plan Estratégico de Subvenciones 2016-2018, que sí obligaba al Ateneo a gastar las ayudas en fomentar la cultura.

El Ayuntamiento tendrá que aclarar por qué ha dejado al Ateneo gastar esta ayuda municipal en gastos corrientes y no en culturales en la Comisión de Cultura, que se celebra hoy, y en la que la concejala del área del PP, Isabel Rosell, pedirá explicaciones «por el cambio del objeto de la subvención a mitad del partido». «Nosotros ya advertimos hace un año, cuando el Ayuntamiento quiso dar al Ateneo 900.000 euros –que finalmente quedaron en 750.000 euros–, de que esta institución no tenía una programación tan costosa y que una subvención así de elevada iba a acabar pagando las nóminas de los trabajadores». Y así ha sido.

El listado de facturas, presentadas en el Ayuntamiento a mediados de noviembre, y a las que LA RAZÓN ha tenido acceso, revela que el Ateneo pasó al Ayuntamiento como gasto cultural tiques de productos para el cuarto de baño, como jabón «dermonacarado» o rollos de papel higiénico, y ropa para los empleados, como pijamas sanitarios, zuecos, camisas, corbatas, pantalones, americanas o rebecas. Además, en el listado se incluyen gastos de luz, agua, telefonía, bombillas y seguros. Aunque quizás lo más curioso es que el Ayuntamiento también ha pagado con esta macrosubvención las nóminas de los empleados, incluidas las pagas extra y la Seguridad Social de esta institución, de la que se debe subrayar que es privada.

«Es bochornoso cómo se ha dilapidado el dinero de todos los madrileños», añade Rosell, quien asegura que sobre todo pedirán al Ayuntamiento que explique las razones por las cuales la concejala de Cultura decidió cambiar el objeto de semejante subvención al Ateneo en septiembre, cuando ya se había acabado el periodo subvencionado. Y es que, si se retrocede al momento en el que el Consistorio de Manuela Carmena otorgó la subvención al Ateneo, en enero de 2016, se debe señalar, tal y como quedó recogido en el Plan Estratégico de Subvenciones, redactado en marzo, que la ayuda de 750.000 euros al Ateneo científico, literario y artístico de Madrid debía emplearse en el «fomento del pensamiento y la creación». Es más, en este plan se especificaba un mecanismo de seguimiento y evaluación con una serie de indicadores o metas, que el Ateneo debía alcanzar en 2016, para que la subvención quedara fielmente justificada. Así, en este apartado se le exigían un número concreto de conferencias, seminarios y cursos (150 en el año 2016); actividades escénicas, musicales y exposiciones (50 en el año 2016), así como un total de seis «proyectos que promuevan la diversidad de género, cultural y de opción vital de la ciudadanía».

Este nivel de detalle en el control de la subvención desapareció de un plumazo en septiembre con el decreto de Celia Mayer, con el que la delegada de Cultura abrió la puerta a que el Ateneo pudiera justificar la ayuda con facturas de gastos corrientes.

Esta subvención ya fue polémica desde su anuncio, en 2015, cuando el Ayuntamiento quiso otorgar al Ateneo 900.000 euros nominativos –no a proyectos concretos, como se venía haciendo con el PP–. Después de que el PP reclamara tan elevada cifra, el Gobierno de Carmena la rebajó a 750.000 euros; no obstante, desde el PP siempre han reclamado que una cifra tan elevada «hubiera requerido un plan de viabilidad económica» y un control más fuerte sobre el fin último de la ayuda, como sucede en otras instituciones privadas en las que el Ayuntamiento está presente en su patronato y de esa manera puede estar informado de la actividad y el destino que se le ha dado finalmente a las subvenciones municipales.