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Una noche mágica

Miles de personas acompañaron a los Reyes Magos a su llegada a Madrid. Melchor apeló al espíritu «fuerte y emprendedor» de todos los papás

Una noche mágica
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La Castellana volvió un año más a vestir sus mejores galas para dar la bienvenida a los Magos de Oriente. Poco después de las seis y media de la tarde, echó a andar en Nuevos Ministerios la tradicional cabalgata que antecede a la noche del año con más ilusión y más nervios para los pequeños. Tras ser recibidos por la alcaldesa, Ana Botella, Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañados por todo su séquito, pusieron frente a las puertas del ayuntamiento el colofón a una tarde cargada de sorpresas con su mensaje de paz: «Traemos esperanza y fe en vuestro futuro. Y deseamos que en 2013 Madrid sea designada como sede de los Juegos Olímpicos», subrayó, ante miles de niños deseosos de escucharle, el rey Melchor. Ya desde horas antes, centenares de familias habían comenzado a agolparse en los laterales del recorrido. Padres, abuelos y nietos aguardaban bien abrigados y pertrechados de escaleras, bolsas, paraguas y bocadillos a la llegada del cortejo. Y aunque ya hace días que todos habían enviado a los Reyes sus cartas, todavía muchos guardaban un deseo de última hora: «Yo espero que traigan un trabajo para mi padre», aseguraba Lucía.

En la cabalgata de este año, los protagonistas de los cuentos de la literatura infantil fueron junto a Sus Majestades los grandes protagonistas. Blancanieves, Dorothy y Totó, recién llegados del mundo de Oz, Peter Pan y Alicia en el País de las Maravillas fueron sólo algunos de los personajes que quisieron estar cerca de los miles de niños que, además, recibieron como presente anticipado alguno de los 20.000 cuentos de «Los tres cerditos» y «La cigarra y la hormiga» que se repartieron durante la tarde. En mitad de este mundo de fantasía, un total de 218 animales también acapararon la admiración de aquellos que siguieron en directo el recorrido de las trece carrozas que integraban la cabalgata. Entre los más aclamados, los dos elefantes asiáticos que dirigían la comitiva real, los 18 caballos que facilitaron el avance de los carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar y los catorce burros de los carteros reales que portaban las sacas con las cartas de todos los españoles.

El cortejo avanzaba, la noche se echaba poco a poco encima y para hacer más llevadera la espera de los que aguardaban en Cibeles, tres pantallas proyectaron imágenes de La Adoración, mientras varios coros cantaban villancicos populares. La llegada de la estrella de helio de 12 metros, en representación de la que guió a los magos hasta Belén hace 2013 años, y el espectáculo aéreo protagonizado por el Ángel de la Anunciación auguraban que el momento más esperado estaba cerca. Y así fue. No se hicieron esperar los tres Reyes que, recién llegados de Bizancio, Persia y África, desataron la locura de los más pequeños. Saludaron a todos y, como guinda, presenciaron el espectáculo pirotécnico final. A partir de ese momento, comenzaba su trabajo.