No se detectan medusas en el Mar Menor

El Servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad no ha detectado ejemplares jóvenes en los dos últimos muestreos realizados este año, el 7 y el 28 de mayo

Ejemplares de medusa “huevo frito”. Oceanogràfic de Valencia
Ejemplares de medusa “huevo frito”. Oceanogràfic de Valencia

El Servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad no ha detectado ejemplares jóvenes en los dos últimos muestreos realizados este año, el 7 y el 28 de mayo

El Servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad Autónoma no ha detectado medusas jóvenes (éfiras) en el Mar Menor en los dos últimos muestreos realizados este año, el 7 y el 28 de mayo, aunque la próxima semana volverá a realizar un nuevo examen para averiguar la presencia de ejemplares.

Cabe destacar que este Servicio monitorea exclusivamente el Mar Menor en relación a la presencia de medusas y en los dos últimos muestreos no se detectaron éfiras de ninguna de las dos especies habituales de la laguna: Rhizostoma pulmo (urticante) y Cotylorhiza tuberculata (no urticante).

No obstante, apreció algunos ejemplares adultos de la primera de ellas (medusas blanca) procedentes del Mediterráneo y que probablemente accedieran a la laguna a través del canal del estacio o bien se trata de ejemplares que sobreviven todo el año, tal y como explica este Servicio a Europa Press.

La próxima semana, volverá a realizar un muestreo para detectar éfiras y ejemplares juveniles, con el fin de tener una idea de las cohortes de las dos especies que puedan aparecer en la laguna.

Aunque en años anteriores la presencia de medusas ha sido muy baja, en las zonas de baño hay redes antimedusa.

Este verano es muy probable que se vuelvan a registrar temperaturas elevadas del agua mantenidas durante varios días, tanto en el Mar Menor como en el Mediterráneo.

En cuanto a la carabela portuguesa (Physalia physalis), Pesca señala que no es una medusa propiamente, sino que es un hidrozoo. Así, remarca que su presencia en el Mediterráneo es escasa y accede por el Estrecho de Gibraltar al ser un organismo propio de zonas tropicales y subtropicales.

Añade que su presencia en las costas del sureste español es común en los meses de primavera e inicio del verano, si bien con bajo número de ejemplares. Su presencia en zonas de playa o cercanas a la costa se debe a los vientos y corrientes que la desplazan hacia las zonas someras. Habitualmente cuando sube la temperatura del Mar durante la época estival dejan de detectarse.

También advierte de que su apariencia es inconfundible ya que presenta una parte emergid,a conocida popularmente como vela, que la hace visible en unas condiciones de mar favorables.

No obstante, advierte de que nunca hay que acercarse a ellas nadando, ya que sus tentáculos en forma filamentosa tienen longitudes medias de 10 metros que pueden llegar a alcanzar en algunos casos los 50 metros, pudiendo picar a mucha distancia de donde está su cuerpo principal.