Murcia

Un recurso pionero en la Región atiende a víctimas de violencia de género con adicciones y problemas de salud mental

La Comunidad y la Fundación Temehi dan un servicio residencial enfocado a la recuperación integral de las mujeres

La Comunidad y la Fundación Temehi dan un servicio residencial enfocado a la recuperación integral de las mujeres

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La Comunidad cuenta por primera vez con un recurso que da asistencia a víctimas de violencia de género que además son drogodependientes, sufren diferentes adicciones o presentan problemas de salud mental. A través de la Fundación Temehi se desarrolla un programa terapéutico residencial que incide en la rehabilitación integral de estas mujeres. El centro cuenta con 13 plazas de las cuales tres están concertadas por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades por un importe de 45.000 euros anuales.

La consejera en funciones Adela Martínez- Cachá visitó el centro y explicó que “el concierto de estas plazas forma parte del refuerzo de la Red de Recursos de atención para víctimas de violencia de género contemplado en el Pacto regional”. Además, añadió que “la falta de autoestima o las exigencias y expectativas sociales están en muchos casos detrás de las adicciones y les impiden ver que están siendo maltratadas, máxime cuando también pueden tener problemas de salud mental. Sienten que han fracasado como mujeres, y es importante conocer esta circunstancia para ayudarlas”.

Este programa se lleva a cabo en una comunidad de régimen cerrado durante un periodo aproximado de seis meses, dependiendo del grado de recuperación de la mujer, y se incide en el desarrollo de la confianza, la empatía y la cohesión de grupo a través de la puesta en común de sus vivencias. El programa cuenta con la implicación de tres educadoras, tres trabajadoras sociales, dos psicólogas clínicas y un médico.

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La rutina como recuperación

La dinámica de trabajo tiene como objetivo crear hábitos saludables. Para ello se realiza una rutina normalizada, donde ellas mismas se encargan de la limpieza, la cocina y de otras actividades de organización del centro.

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Como parte de la recuperación, las mujeres y trabajadores realizan actividades al aire libre como visitas culturales y eventualmente pernoctan en sus domicilios para volver durante el día a la fundación a seguir con su tratamiento.

Además, cada día las mujeres cuentan con terapias “para que adquieran habilidades sociales que les permita, por ejemplo, encontrar un empleo una vez terminado el programa y detectar los tipos de maltrato, especialmente el psicológico”, explicó Adela Martínez- Cachá, que añadió que “una vez concluido, se hace un seguimiento de cada mujer para seguir ayudándolas y orientándolas en su recuperación fuera del centro”.