La lenta recuperación del Teatro Albéniz

La sala cumple 75 años Si bien estaba prevista su reinaguración en pocas semanas, su puesta en marcha podría retrasarse hasta el año que viene

El 2020 va a constituir un año en blanco no solo para buena parte del tejido empresarial; también para nuestro paisaje urbano más cercano. Proyectos que, por calendario, debían encontrarse a pocas semanas de culminarse, tendrán que esperar a 2021, siempre que la conyuntura sanitaria permita proseguir los trabajos con plenas condiciones de seguridad. Es el caso del Teatro Albéniz. Cerrado desde 2009, este emblemático espacio, inaugurado en 1945, sufrió lo indecible hasta que se confirmó que se renovaría sin perder su esencia original. Si bien su reinauguración estaba prevista para este próximo mes de septiembre, parece que habrá que esperar hasta 2021 para que pueda reabrir sus puertas.

Recientemente, la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP) compartió en su perfil de Twitter una serie de fotos tomadas desde la fachada, en el número 11 de la calle Paz. Todas las alarmas saltaron: el cielo resulta visible desde el exterior. Hay que recordar que, tras el arduo trabajo llevado a cabo por la Plataforma Salvemos el Teatro Albéniz, la Comunidad de Madrid, presidida entonces por Cristina Cifuentes, declaró en 2016 al teatro como Bien de Interés Patrimonial (BIP). No era el nivel máximo de protección, pero la Plataforma logró su objetivo, sobre todo después de que su estado de abandono y la presencia de «okupas» parecía haberlo herido de muerte: el inmueble debía tener todos los usos compatibles con la naturaleza del espacio y su configuración –teatro, espectáculos, conciertos, cafés o convenciones–, pero respetando y manteniendo la sala, el escenario, los accesos a los tres niveles del teatro y las escaleras originales. Por supuesto, también se debían conservar los once autómatas de madera diseñados por Ángel Ferrant, presentes en la fachada hasta mediados de la década de los ochenta, unas figuras que mediante un mecanismo de cigüeñales y un pequeño motor podían mover sus partes articuladas. Del mismo modo, el célebre compositor español seguirá prestando su nombre al teatro. Con ese ánimo comenzaron los trabajos, mientras que el Grupo Smedia se haría cargo de la gestión de su programación.

Cubierta sin proteger

Si bien en un principio las imágenes de MCyP le habían parecido «alarmantes», Eva Aladro, portavoz de Salvemos al Teatro Albéniz, aclara que muy posiblemente se deben a las obras que se están llevado a cabo paralelamente en el mismo edificio, pero en su otra fachada, en el número diez de la calle Carretas, donde se está restaurando el Hotel Madrid. Concretamente, se trata de un hotel de cinco estrellas ejecutado por Iberostar. Aladro afirma que la cubierta que comparten el teatro y el futuro hotel no está protegida, por lo que es probable que las imágenes respondan a los trabajos que se están realizando con vistas a una nueva terraza en este último.

«Nos parece tranquilizador el hecho de que el proyecto está a cargo de un restaurador experto en edificios de los años 20 del pasado siglo. Además, por el volúmen de la obra, no hay grandes grúas ni escombros que nos hagan pensar que que lo están vaciando», explica Aladro a LA RAZÓN.

Con todo, la plataforma que preside seguirá muy pendiente de los trabajos que actualmente se están desarrollando. De hecho, tenían la intención de visitar las obras el pasado mes de marzo, algo que fue imposible debido al decreto del estado de alarma. Así, a la vuelta de vacaciones, presumiblemente este mes de septiembre, acudirán al número 11 de la calle Paz para comprobar de primera mano que se están cumpliendo con los requisitos que otorga la protección BIP. No en vano, recuerda Aladro, a escasos metros del Albéniz se siguen desarrollando las obras del complejo de Canalejas. Unos trabajos que también han acarreado controversia patrimionial. MCyP no ha dejado de recordar que, de los seis edificios afectados por este proyecto, dos de ellos –el antiguo Banco Español de Crédito de la calle Alcalá 14 y el Banco Central Hispano, de la plaza de Canalejas– tienen la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC). Además, otros edificios de la zona han visto reducido su nivel de protección, lo que puede llevar, según denuncia MCyP, a «una pérdida de los valores históricos y artísticos de piezas muy significativas de la arquitectura bancaria de los siglos XIX y XX».

Desde 2006

No parece que se vaya a dar una situación similar en el Albéniz, cuya lucha por mantenerse ha mantenido a la plataforma activa durante más de una década. Este movimiento cívico comenzó a armarse en 2006, después de que el local tuviera los días contados, ya que la empresa propietaria parecía dispuesta a convertir el teatro en un centro comercial. Un destino que parecía inevitable, después de que la Comunidad de Madrid cancelara su contrato de alquiler con la sala, que acogió en 2008 su última función, una representación de «La vida es sueño» de Calderón, dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente. Además de reunir más de 6.000 firmas de ciudadanos e intelectuales que exigían preservar su naturaleza cultural, Salvemos al Teatro Albéniz interpuso en 2011 un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que, finalmente, les dio la razón. Si bien el tribunal obligaba a declarar el centro Bien de Interés Cultural, la Comunidad de Madrid comenzó a incoar el expediente para distinguirlo como BIP.

Entre medias, el Albéniz estuvo muy cerca de reabir. Iba a ser en mayo de 2009 y el reestreno se produciría con el espectáculo musical «Bollywoodland. Love never dies», gestionado por Smedia. Sin embargo, el proyecto fue cancelado debido a que el inmueble se encontraba entonces en proceso de venta, según informó entonces esta productora teatral. Finalmente, Mazabi, empresa de gestión de patrimonios, adquirió en 2016 tanto el teatro como el hotel Madrid, dentro de una parcela que abarca más de 1.300 metros cuadrados en el distrito Centro.

Ahora, será de nuevo Smedia, la misma compañía que gestiona el EDP Gran Vía, el Cofidis Alcázar, el Capitol Gran Vía, el Fígaro , el Pequeño Gran Vía, el Lara y el Carlos III de Aranjuez, la encargada de devolver al Albéniz el esplendor de antaño.