El Brillante de Madrid, el bar que te contrata si tienes más de 50 años

De las 35 personas que trabajan en el mítico bar, templo de los bocadillos de calamares, solo ocho tienen menos de 50

El Brillante, famoso bar por sus bocatas de calamares, en la Plaza de Carlos V (Atocha)
El Brillante, famoso bar por sus bocatas de calamares, en la Plaza de Carlos V (Atocha)Cristina BejaranoLa Razón

En el mítico bar El Brillante, el situado frente a la estación de Atocha, tener de 50 años en adelante es un valor en alza. No solo es que no se echa a nadie que ya haya entrado en esa franja de edad, sino que tiene prioridad a la hora de ser contratado. Y así se hace precisamente por un motivo: «Consideramos que una persona de esta edad tiene bagaje y un trato a la hora de relacionarse con los clientes que para nosotros es la clave para que un negocio funcione. Aquí servimos muy rápido, damos muchas voces, pero, eso sí, el trato es muy correcto», cuenta el encargado José Martín. Es más, se atreve a decir que un cincuentón «resuelve más» que un treintañero.

Claro que al leonés Alfredo Rodríguez, que fundó el histórico Brillante de Atocha, en 1951, veinte años después de llegar un día a la capital madrileña con una maleta y apenas cinco duros en el bolsillo, tampoco se le escapa que cumplir años no siempre ayuda a la hora de insertarse en el mundo laboral. Lo vio claro cuando un hombre de 57 años con problemas personales pedía ayuda desesperada para conseguir un empleo con el que ganarse la vida. Alfredo le contrató. Y no solo eso, le pagó el alquiler del piso durante todo un año para echarle un cable. Por eso el factor años suma en la política de contratación del establecimiento. Así las cosas, en el templo de los bocadillos de calamares, donde además es posible relamerse los labios con un chocolate con churros y porras recién hechas, el típico desayuno madrileño, la mayoría de los trabajadores son cincuentones. De las 35 personas que trabajan en el establecimiento, solo ocho o nueve están por debajo de esa edad. Por eso su encargado, que no pierde ojo de lo que ocurre en el local mientras habla, dice que tampoco se discrimina a los jóvenes, aunque los años aquí sea un plus.

Casualmente, el establecimiento, en el que el mismo Matt Groening, el creador de The Simpsons, se comió un bocadillo de calamares, y que ha visto el devenir de la historia madrileña (se convirtió en enfermería improvisada con vendas y camillas en la barra el fatídico 11 de marzo), ha cumplido ahora 50 años. Y quiere seguir cumpliendo otros 50.