El Comedero

Metales en el pescado

Pescado en una pescaderia
Pescado en una pescaderia La Razón

Toxinas naturales, agroquímicos y tóxicos ambientales son algunas de las sustancias que amenazan la seguridad de los alimentos que consumimos. Entre ellas, algunas de las que más alerta causan son metales pesados como el mercurio o el cadmio que, ya sea por acción humana o por su presencia natural, entran en la composición de vegetales y animales, especialmente de los pescados.

La propia Comisión Europea ha puesto el foco en el problema que supone la exposición alimentaria al mercurio y aprobó este verano un reglamento y una recomendación para aumentar los límites de ingesta y establecer medidas de seguimiento tanto en pescados como en crustáceos y moluscos.

Este metal puede provocar daños en el sistema nervioso y cardiovascular, así como en riñones, hígado y pulmones. Por ello, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición aconseja evitar entre las embarazadas el consumo de especies consideradas de alto contenido en mercurio y limitarlo a 120 gramos al mes entre menores de 10 a 14 años. Esas especies serían el pez espada o emperador, el atún rojo, el tiburón y el lucio, es decir, depredadores de mayor tamaño y más longevos que concentran metales por lo que se conoce como «bioacumulación». En el otro lado de la balanza están los de menor tamaño. Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua ha permitido elaborar una lista de 13 especies que presentan niveles inferiores a los límites marcados por la UE. Hablamos de sardina, boquerón, bacaladilla, caramel, besugo, dorada, galán, salmonete de roca, serrano, corvallo, salpa, lampuga y calamar. De especies con contenido medio o bajo se admite una ingestade 3-4 raciones semanales para población general, siempre intentando alternar pescados blancos y azules. Y es que, a pesar del problema que representan estos metales, las autoridades insisten en subrayar las bondades del pescado y el marisco en nuestra dieta, ya que aportan energía, proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y B12, además de yodo, selenio y Omega 3.