“Los talleres debemos adaptarnos a las nuevas tendencias de nuestra sociedad”

Entrevista a Francis Ferreira, director general de Euromaster para España y Portugal

Tiene 54 años y, como es natural de Clermont-Ferrand, la patria de Michelin, parece casi lógico que haya desarrollado buena parte de su carrera en esta empresa. Acaba de aterrizar en Madrid como responsable de la red de talleres de Euromaster, una buena oportunidad para analizar desde una visión “no contaminada” la realidad de un sector formado por 30.000 negocios, según el INE, y que vive en la incertidumbre por el momento actual, las medidas por el cambio climático y la multiplicación de medios de movilidad alternativos. Francis Ferreira puede saber si tener un taller es hoy una aventura de riesgo o de éxito.

¿Tiene el taller futuro tal y como se concibe hoy el uso del coche?

El automóvil es uno de los sectores que tecnológicamente siempre ha avanzado más y ahora está en plena transformación, no solo mecánica, sino conceptual: el vehículo como servicio dentro de un ecosistema mucho más amplio de movilidad. Y esto es un cambio de mentalidad para un negocio como el de la posventa, porque no tiene que preguntarse ahora hacia dónde va el coche, sino el cliente. Y el cliente cada vez tiende más a diversificar sus desplazamientos en el medio que mejor le convenga en cuanto a precios, tiempo, conveniencia, disponibilidad, etc. Por tanto, el taller tiene que atender esas nuevas demandas de ese cliente cada vez menos conductor y cada vez más usuario. Puede haber talleres que se tiren años haciendo lo mismo, porque hay un parque en España de 26 millones de vehículos con una antigüedad creciente. Habrá negocios que puedan vivir aún de ello, pero este negocio no puede vivir de ello. Y en Euromaster estamos escuchando, no el ruido del motor del coche por ver si carbura, sino escuchando al cliente para saber qué necesita hoy y dentro de cinco años.

¿Hay negocio en una bicicleta entonces?

Desde una perspectiva de negocio es cuestión de economías de escalas. Un taller que dé servicios a otras fórmulas de movilidad en entornos urbanos tiene que dimensionar su tamaño y su equipo, pero también puede añadir otros servicios añadidos, dentro del propio local o buscar sinergias con otros locales del barrio. A partir de ahí, el servicio que presta al taller no es tanto cambiar las ruedas a la bicicleta, sino ser un aliado del usuario en todo lo referente a su movilidad. Hoy ninguna operadora tecnológica, por citar un ejemplo análogo, vive de proporcionar línea telefónica, sino que proporciona un servicio amplio de comunicaciones. Hoy los negocios no son verticales, son mucho más horizontales y transversales.

¿Y el coche dónde se sitúa en esta ecuación?

Seguirá siendo una parte importante por volúmenes, rentabilidad y mayores necesidades de mantenimiento, tanto preventivo, como correctivo y, ahora también, predictivo, porque vamos a acercarnos cada vez más a la personalización del servicio y el taller podrá decirte que tal coche, en unas condiciones determinadas, con el tipo de desplazamiento habitual que hace y la forma de conducir de su conductor necesitará una u otra operación en un número determinado de meses. La tecnología nos va a brindar oportunidades enormes.

¿En el campo de los talleres están cambiando las tendencias en nuestra sociedad?

En efecto, el gran cambio será la tenencia: menos propiedad y más flotas, con el auge del renting a particulares. Las nuevas generaciones no tienen tan claras que sus prioridades vitales en cuanto a inversión sean la casa y el coche. Menos patrimonio doméstico, pero más consumo. Eso obligará al taller a posicionarse en flotas y, para ello, es fundamental iniciarse ya en el renting. Es la puerta de entrada porque va a dotar al taller de las habilidades y capacidades necesarias para prestar servicio a las flotas de particulares en el futuro.

¿Hay mayor conciencia de seguridad vial en el conductor? Los datos de este verano en España arrojan más accidentes con menos desplazamientos…

Es un verano difícil de valorar por el efecto de la pandemia. Quizás hemos ido a sitios más familiares y la confianza por conocer el recorrido ha hecho conducir con menos concentración. Sí creo que hay más conciencia en el conductor respecto al cuidado del coche, pero con el envejecimiento del parque, unido a unas malas perspectivas de empleo para el país, hay que estar alerta porque las cifras de siniestralidad pueden subir al llevar menos los coches al taller y estar peor mantenidos o en malas condiciones. Hay que hacer pedagogía con el conductor, nadie viajaría en un avión averiado, pues lo mismo con el coche. Tenemos que cuidar de él como lo hacemos de nuestra salud.

¿Acudiendo a los talleres con más frecuencia?

Los talleres ahí tienen un papel importante, ayudando a diagnosticar el estado del vehículo y revisar los puntos críticos de forma gratuita, como hacemos nosotros, pero también con diálogo hacia el conductor. Si somos el médico del coche, tenemos que formar parte de la solución y ahí está Euromaster a disposición de la DGT y de otras entidades, a las que por supuesto sondearemos para explorar vías de colaboración.

¿Qué representa Euromaster en el sector del taller en España?

Más allá de las cifras, con alrededor de 300 talleres entre propios y franquiciados, en Euromaster entendimos hace tiempo que el negocio especialista, que nosotros representábamos con el neumático, tenía poco recorrido de futuro y había que meterse de lleno en el mantenimiento mecánico integral, porque el cliente demanda todas las operaciones en una sola visita. También la necesidad de digitalizar procesos y la relación con el cliente, no esperar de brazos cruzados a que pase por la puerta. Pero si algo nos distingue es entender que en un taller no entran coches, sino personas. Por eso nos es fácil cambiar el chip y preguntarnos qué es lo que quiere. Y la respuesta que quiere ahora es que necesita a su lado a un socio de movilidad.

¿Cómo ha impactado la pandemia en el negocio?

Se prevé una caída de negocio del mercado del 20%. En nuestro caso no nos afecta la parte de carrocería, donde la actividad perdida entre marzo y mayo no se va a poder recuperar, y sí nos afecta la de mecánica. Y aquí esperamos una dinámica en W, recuperando los mantenimientos pospuestos, luego nos impactará los menos kilómetros hechos este año, y luego recuperaremos el tono, aunque siempre ligado a la evolución económica y del empleo.

Acaba de aterrizar como nuevo director general de Euromaster para España y Portugal, ¿qué visión tenía de nuestro país y qué visión trae de los otros mercados donde ha estado trabajando?

En España hay mucha sensibilidad al coche y al mismo tiempo hay una incipiente y enorme sensibilidad al medio ambiente, pero creo que encontraremos entre todos el punto intermedio. Eso sí, las nuevas generaciones españolas enseguida se lanzan a los patinetes o las bicicletas, por no hablar del motosharing y del carsharing. Así que es un mercado muy dinámico y muy abierto para explorar nuevas posibilidades. En cuanto a otros mercados, la experiencia en países como Brasil o China ha sido muy enriquecedora porque allí la penetración tecnológica es aún mayor que en España y su población es más joven. Muchos chinos no saben qué es un teléfono fijo, han pasado de la nada al Smartphone. Y eso es un reto porque en mi país de origen, Francia, o en España, la gran parte de la población ha vivido una era analógica y el coche como medio de desplazamiento, como producto, no como servicio. Todo ello provoca que las transiciones de negocio sean más paulatinas, pero en los mercados emergentes todo es un chasquido de dedos. Te vuelves más ágil y te acostumbras a ver el mercado a años vista, porque de lo contrario no pervives.