El triunfo histórico de Feijóo

El galleguismo de Feijóo no es nacionalismo, a pesar de los ataques que sufre, y es un buen camino para ocupar el centro derecha en las comunidades históricas

Los gallegos han dejado muy claro su apoyo a Feijóo al otorgarle una contundente e histórica mayoría absoluta. Es la cuarta que consigue. El sueño de Sánchez se ha convertido en una pesadilla, porque el PSOE ha quedado por detrás del BNG. Es un fracaso en toda regla y un aval a la buena gestión realizada por Feijóo, pero también es positivo para Casado. La izquierda política y mediática tenía la esperanza de que se pudiera formar un gobierno de coalición del BNG, PSOE y Podemos. No importa que digan que es un éxito personal del líder gallego, porque lo es también del PP. Otro aspecto interesante ha sido la debacle de Iglesias que desaparece en Galicia y pierde 5 escaños en el País Vasco. El desgaste es evidente y pone de manifiesto el fracaso de su estrategia. A Vox y Cs le ha ido muy mal en Galicia.

El PSOE ha salvado los muebles en el País Vasco donde el PNV ha tenido una importante victoria al incrementar su mayoría simple en dos escaños, pero les necesitará para gobernar. Urkullu y su partido saben situarse en la centralidad. A pesar de su independentismo, mejor formulado que sus disparatados homólogos catalanes, la realidad es que su capacidad a la hora de sacar recursos y competencias le permite mantenerse como el primer partido y ser el único que puede gobernar. Nadie percibe que vaya a proclamar la independencia. Es más una estrategia de cara a la galería, aunque hay que tener en cuenta que va laminando la presencia del Estado. Sus votos se pagan muy caros. El aspecto inquietante es que los herederos de ETA se mantienen como la segunda fuerza y han incrementado su resultado. El voto de la izquierda prefiere a Bildu mientras que el PSOE se tiene que conformar con los constitucionalistas. La alianza entre el PP y Ciudadanos ha sido un desastre y ha pasado de los 9 que tenían los populares en solitario a los 5 que han conseguido. Los populares tienen que reflexionar sobre su situación en el País Vasco y en Cataluña. Es evidente que algo se ha hecho mal durante mucho tiempo. El galleguismo de Feijóo no es nacionalismo, a pesar de los ataques que sufre, y es un buen camino para ocupar el centro derecha en las comunidades históricas. Finalmente, Vox fracasa en Galicia, pero obtiene un valioso diputado en el País Vasco.