Cuartel emocional: Ayudar o entorpecer

La flaca Cayetana, la de la voz bonita, ha sido despojada de su portavocía. Los mandamases del PP sabrán cómo se equivocan, porque persona con tanto desparpajo y capacidad de respuesta como ella no la van a encontrar, y dar palos de ciego en las circunstancias en que nos hallamos no es el mejor sistema para sacar al país del socavón en el que está sumergido. Aun así, los listillos arriesgan jugando con los talentos y la han transferido directamente a su escaño de diputada rasa y ella, entre tanto, medita si ayudar o entorpecer.

A propósito de palos no podemos dejar de mencionar los putts kilométricos de Jon Rahn, un auténtico líder en lo suyo, que es el golf, número uno del mundo en un deporte que desprecia la ultraizquierda de Iglesias por ser considerado elitista. No hay más que ver el destrozo de la Carmena en Madrid echando abajo los campos de entrenamiento que levantó Esperanza Aguirre. El comunismo destruye, trae la miseria y el hambre, también el feísmo. No hay más que ver al Gran Dirigente con nuevo look, consistente en moño de vieja, arete en una oreja y abridor en la otra, una pinta que produce tanto rechazo como la de Corinna Larsen. Pero volvamos a la flaca Cayetana cuya presencia resulta más amable.

Ayudar o entorpecer, he ahí la cuestión. No están los tiempos para ese juego, no está España como para salvar la honrilla propia. El centro derecha y sus miembros tienen el deber y hasta la obligación de sacarnos del panorama catatónico en que nos hallamos inmersos. Sólo nos queda esa esperanza, la de estar unidos los partidos que conforman la oposición y juntos abatir a los que nos causan ruina y desempleo. No es el Covid, que también, es un gobierno de gente sin preparación que juega con un país que no está para tonterías ni para experimentos de corte stalinista. Menos mal que se impuso el criterio adecuado en la creación de una banca fuerte con la fusión de Caixabank y Bankia y se va a hacer gárgaras la romántica aspiración de Iglesias de una banca pública.

En fin, que mañana empieza el cole y veremos qué ocurre, cómo van a funcionar las medidas adoptadas; veremos también qué pasa con la universidad y su ministro missing. Seguiremos hablando de Messi, que nos tuvo fritos con su “vete y ven” y que finalmente es que se queda, con la posible y hasta probable dimisión de Bartomeu. Ya se verá. A muchos, como a mí, no nos quita el sueño pero sabemos bien que el buen o mal humor de la afición azulgrana lleva días pendiendo de un hilo.

Veremos también si nos dejan en paz en Madrid desactivando ese bulo de mala gestión con la pandemia, de mal gobierno y de foco nacional de contagios. Mañana se reúne la presidenta Ayuso con los presidentes respectivos de las dos Castillas para que dejen de difundir la especie de que la expansión del virus en estas regiones procede de Madrid. A propósito se habla de la efectividad de la vacuna rusa, no solo para prevención sino para la curación. Estaremos muy atentos, aunque no estoy muy segura de que haya mucha gente dispuesta a ser de los primeros en probar el invento. Y así vamos sumergiéndonos poco a poco en un septiembre que, en unos días, nos traerá bajas temperaturas. Espero que no sea en el termómetro del alma.