“Torra o el final de la escapada”

Es un grave error creer que contemporizando se conseguirá resolver el conflicto independentista

Como era evidente, el Tribunal Supremo mantiene el año y medio de inhabilitación para Torra por desobedecer a la Junta Electoral y no retirar los lazos amarillos de la Generalitat en la campaña electoral. Los independentistas siempre tropiezan en la misma piedra que es la Justicia. El expresidente del gobierno catalán, que curiosamente estudió Derecho aunque parece que con escaso provecho, creía que su cargo le permitía atropellar las normas legales y hacer lo que le viniera en gana.

Ahora se ha encontrado de frente con la realidad y es el fin de su escapada irresponsable que no conducía a nada salvo mantener la espiral delirante de partidismo y frentismo que tanto daño está haciendo a la sociedad catalana. A los independentistas no les importa la gestión ordinaria de las instituciones, sino utilizarlas en su lucha política. Es todo vergonzoso. Torra era una figura irrelevante en la política catalana y su elección por Puigdemont respondió, simplemente, a que fuera la marioneta que le serviría en su estrategia rupturista. Era seguir siendo el «presidente» en la sombra. A cambio de ese servicio tendrá ahora un retiro dorado con un magnífico salario y un lujoso despacho tras ser apartado del cargo por decisión judicial.

La resolución del Supremo será utilizada en clave electoral con el fin de insistir en la estrategia independentista de cara a las futuras elecciones autonómicas, que el propio Torra dijo ayer que tienen que ser un plebiscito para avanzar hacia la independencia. Lo razonable hubiera sido convocarlas hace tiempo, pero se quiere alargar la agonía con un permanente coste reputacional para Cataluña. Es ahora el momento de que el constitucionalismo impida que la Generalitat sea un muñeco al servicio de los disparates del fugado Puigdemont con una ERC que quiere ganar las elecciones para que el PSOE y Podemos le otorguen la presidencia del gobierno catalán.

Este es, precisamente, uno de los graves problemas para afrontar la resolución de la amenaza rupturista, porque no se puede contar con los socialistas que están entregados a sus «socios» de la investidura. El Sánchez que era un fervoroso defensor de la aplicación del 155 ha dado paso a uno nuevo con una posición insólita y contemporizadora que está condicionada por su fragilidad en el Congreso de los Diputados. Es un grave error creer que contemporizando se conseguirá resolver el conflicto independentista. ERC seguirá con su estrategia para romper España y las cesiones solo harán que fortalecer al independentismo.