El mundo post Covid-19: la agenda ultraecológica de la izquierda radical

Únicamente los ricos podrán permitirse hogares inteligentes cuyos aparatos y electrodomésticos estarán conectados al Internet mediante la red 5G

STEVE MARCUSREUTERS

Covid-19 se ha cobrado la vida de más de un millón de personas y ha infectado a más de 35 millones. Los confinamientos estrictos de España e Italia contrastan con las menores restricciones sobre la actividad económica y social en el Reino Unido y en estados con gobernadores republicanos en EEUU. Únicamente aquellos países como Alemania donde tanto las autoridades como casi toda la población se toma al pie de la letra llevar mascarilla, la distancia social y no reunirse en grupos están saliendo airosos de este durísimo órdago. Hay incoherencia respecto a algunas medidas, y las consecuencias socioeconómicas son enormes. En mayo el grupo Manpower avisaba que España podría tardar hasta 2025 en recuperar el nivel de empleo anterior a la pandemia. Se ha autorizado la apertura de clubs nocturnos y discotecas, que son focos de transmisión. No se aplican multas a los participantes en fiestas multitudinarias y no hay controles en muchos aeropuertos. En cambio, se ha limitado mucho o prohibido el funcionamiento de teatros, bibliotecas, cines y gimnasios, donde se asiste a actividades intelectualmente enriquecedoras o se practica ejercicio físico. Es justo que al principio de la pandemia los mecanismos de pagos favorecieran a las víctimas de Covid-19 y sus familias. Pero ahora ya no se debería diferenciar entre un enfermo de Covid-19 y otro que padece otra enfermedad grave. Si se limita tanto la actividad en nombre de superar Covid-19, ¿por qué no hacerlo extensivo a prácticas nocivas como el consumo de alcohol y tabaco? Las personas que llevan una vida sana, practican deporte y comen una dieta equilibrada no reciben ninguna compensación. Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson iniciaron en julio la tercera y última fase de ensayos de sus respectivas vacunas. Deberían estar listas a principios de 2021 para distribuirse a los trabajadores que están en la primera línea de la lucha contra Covid-19 y a los grupos más vulnerables. Investigadores islandeses examinaron a 1.200 personas que superaron Covid-19 y detectaron elevados niveles de anticuerpos en más del 90%, tanto después de ser infectados como cuatro meses más tarde. Anticuerpos que permanecen más tiempo en el ser humano ofrecen más inmunidad. Una vacuna que engendra la producción de dichos anticuerpos proporcionará una protección más duradera. Investigadores británicos revelaron que las células T, un elemento de nuestro sistema inmunológico, reconocen ocho componentes del virus SARS-CoV-2, incluyendo la proteína de pico viral que destruye las células sanas. En EEUU han muerto 208.000 personas debido a Covid-19. Pero en 2017 fallecieron 647.457 personas debido a enfermedades cardiovasculares, 146.383 de embolias y 83.564 de diabetes. En 2018 se registraron 48.344 suicidios en EEUU. Accidentes de tráfico costaron la vida a 36.096 estadounidenses en 2019. El índice de suicidios ascendió un 24% entre 1999 y 2014, y está asociado parcialmente al desempleo. Si seguimos la lógica de las restricciones por Covid-19, deberíamos prohibir todos los alimentos grasos, el tabaco, alcohol y los vehículos. La izquierda radical aprovecha Covid-19 para imponer su visión ultraecológica. El gobernador de California decretó en septiembre la prohibición de fabricar vehículos impulsados por gasolina a partir de 2035 y quiere suprimir la técnica del fracking, que ha permitido a EEUU convertirse en el primer productor mundial de petróleo y gas natural. Únicamente 11 de los 27 estados miembros de la UE han logrado que las energías renovables aporten el 20% de su energía consumida. Francia y Polonia siguen dependiendo fuertemente de la energía nuclear y el carbón. Pero la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso incrementar el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 del actual 40% al 55% respecto a los niveles de 1990. Esta aspiración es un componente de Green Deal (Programa Verde) que pretende eliminar todas las emisiones en 2050. Para cumplirse, los europeos deberán cambiar sus viviendas y hábitos alimentarios, energéticos y de transporte. En junio de 2021 la Comisión presentará objetivos de disminución de emisiones en el transporte, construcción, industria y agricultura. El Plan Verde europeo costará €350.000 millones anuales entre 2021 y 2030. En definitiva, en una década deben desaparecer los vehículos no eléctricos, las centrales nucleares, el carbón, las fábricas y edificios no inteligentes y las vacas y cerdos. Las empresas de tecnología son aliados de la izquierda en la aceleración hacia un mundo con casas inteligentes donde el teletrabajo sea lo habitual. El índice NASDAQ de empresas de tecnología ha ascendido de 9.500 puntos a principios de febrero hasta los 11.332 actuales. Únicamente los ricos podrán permitirse hogares inteligentes cuyos aparatos y electrodomésticos estarán conectados al Internet mediante la red 5G. Los demás deberemos seguir pasando horas en espera para que nos atienda un robot de las empresas proveedoras de tecnología.