El barrio es “mío”

Lo peor en una parte de la izquierda es la obstinación por el secuestro de barrios humildes como Vallecas situándolos como «reservas indias» de unas determinadas siglas e ideología

Rodrigo JiménezEFE

Se acuerdan de aquellas afirmaciones señalando como provocación la presencia de guardias civiles en la localidad navarra de Alsasua efectuadas por declarados defensores de actos condenados por terrorismo? Suponían una clara y ostentosa demostración de esa filosofía totalitaria que marca territorios como propios y señala como «visitantes provocadores» a todos aquellos que no comulgan con el catecismo ideológico de su feligresía, o como era el caso, sencillamente cumplen con su obligación. Salvando todas las distancias, existe una inquietante similitud de mensajes con lo ocurrido en actos de algunos partidos a los que directamente se señala como gestos de provocación por el mero hecho de acudir a la vía pública no solo con todo el derecho, sino con la obligación de hacer oír su mensaje preelectoral.

Resulta como poco curioso por no decir grotesco, que los teóricos defensores a ultranza de lo público se apropien de calles y barrios pretendiendo hacer una expropiación de plazas y esquinas en las que, al parecer no conviene la personación de gente «non grata», tal vez por ello se muestre como mucho más chocante esa especie de unanimidad en toda la izquierda a propósito del carácter «provocador» que entienden conlleva la presencia de según qué partidos –Vox en este caso– en zonas de población con poco poder adquisitivo, sobre todo porque, además de un peligroso sectarismo demuestran que todavía no se han enterado de nada, salvo que pretendan ocultar que en estos barrios considerados como «suyos» esa ciudadanía a la que dicen representar lleva mucho tiempo dando un nada despreciable apoyo electoral a «visitantes incómodos» cuyo discurso sobre todo en materias como la inmigración, la seguridad o los impuestos encaja –porqué será– de manera bastante más mayoritaria de lo que se pueda pensar. Pero lo peor en una parte de la izquierda es la obstinación por el secuestro de barrios humildes como Vallecas –escenario de recientes y lamentables incidentes– situándolos como «reservas indias» de unas determinadas siglas e ideología. En parte lo han conseguido. Yo mismo viví en Vallecas toda una infancia y juventud acudiendo de la mano de mi padre al estadio del Rayo para ver al equipo del barrio. Hoy eso ya no es posible, sencillamente por la suplantación de la que siempre fue una simpática afición futbolera a cargo de ultras de un muy definido extremismo político. Es solo un ejemplo entre muchos. Ojo con lo «carnets» de acceso a Vallecas, a Alsasua o a Vic.