No había partido
Calvo insinuó que los madrileños se han radicalizado
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El PSOE se debate a sí mismo tras su debacle en Madrid. Está ya mirando a Andalucía, a ver en qué quedan las próximas primarias entre Susana Díaz y Juan Espadas. Aquello será una lucha entre susanistas y sanchistas. Tiene este PSOE el corazón «partío» por el pulso de poder que mantienen el aparato de Ferraz y los asesores de Sánchez. ¿Erró Iván Redondo ordenándole a Ángel Gabilondo que pasara del «con este Iglesias no» al «Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones»? Los resultados así lo indican. El simpatizante socialista no quería el acercamiento con Podemos. Al final, pagan por el desastre el secretario general del PSOE madrileño y el candidato Gabilondo, sin que aún hayamos escuchado la valoración de los hechos por boca del propio presidente del Gobierno. Paga el aparato, frente a los asesores de Sánchez.

Desde Moncloa echan balones fuera. Lo demostró ayer la vicepresidenta del Gobierno, en su entrevista con Carlos Alsina. Carmen Calvo llegó a la radio, habló y no convenció con su explicación de por qué Ayuso ha arrasado en Madrid. Ella sostiene que el discurso de la presidenta madrileña es simple, de comentarios sobre berberechos y exparejas, frivolidades a las que no está acostumbrado un partido tan serio como el suyo. Y va más allá: «Díaz Ayuso es muy, muy de derechas», por eso los votantes la han premiado. Calvo llegó a comparar la actitud de la dirigente popular con la de Torra y Puigdemont. Insinuó que los madrileños se han radicalizado. Desde luego, es más fácil echarle la culpa al votante que admitir que, en los peores momentos de la pandemia, los ciudadanos comprendieron y avalaron la gestión madrileña de lo económico. Es más fácil no explicar por qué Más Madrid ha logrado relegarles al tercer puesto en Madrid. Todos hemos comprobado de dónde proceden los votos «prestados» al PP madrileño, y la mayoría son del centro político: 430.000 llegan de Ciudadanos, 91.000 de VOX y, atención, otros 89.000 proceden del socialismo. El PSOE sabía que no había partido antes del 4M. No sé de qué se extrañan.