Afganistán

El horror de Kabul

«Los atentados son el primer y contundente mensaje del yihadismo sobre la nueva etapa que comienza en su guerra global»

El terrorismo es parte fundamental de la estrategia Yihadista. Este jueves se pudo comprobar con los ataques del Daesh contra objetivos civiles. Dos atentados en Kabul que han servido para acelerar la huida occidental y confirmar que la cobardía de Biden ha tenido más consecuencias demoledoras. No son solo las decenas de miles de colaboradores y sus familias que se abandonarán, sino los muertos y heridos de los ataques criminales que se sufrieron. Todo hacía suponer que los yihadistas aprovecharían la oportunidad, gracias al caos desatado por EEUU, para seguir con sus actos de venganza y amedrentamiento. Este es el principal objetivo, porque es fundamental provocar el miedo y desatar el caos. Es algo que conocemos muy bien en España, porque lo sufrimos durante décadas a manos de ETA. Las retiradas son siempre difíciles, lo saben los militares y se estudia en las academias y universidades. El problema es que lo son todavía más complicadas cuando se hace con la irresponsabilidad e improvisación de la actual administración estadounidense. Es un ejército que se ha rendido y sólo quiere huir. La culpa no es de los militares, sino de políticos oportunistas como Biden que no ha sabido cumplir su juramento.

El escenario es ahora caótico. Centenares de miles de personas intentan huir a cualquier precio. Unos se agolpan en el aeropuerto internacional mientras que otros lo hacen despavoridos a los países limítrofes. Las peores expectativas se están cumpliendo y no hemos exagerado los que hemos criticado a Biden, la OTAN y el resto de países aliados. La cuestión de fondo es que era posible otra operación mejor organizada protegiendo Kabul con el despliegue de las fuerzas aliadas que hubiera impedido la llegada de los talibanes. La irresponsabilidad fue dejarlo todo en manos del ejército afgano sin un plan B. Las consecuencias se sufren ahora con un desastre humanitario, atentados, una represión atroz y centenares de miles de afganos, como ya sucedió en otras ocasiones, huyendo de su país. Es una de las mayores vergüenzas para las democracias occidentales y los atentados son el primer y contundente mensaje del yihadismo sobre la nueva etapa que comienza en su guerra global. Ahora se sienten reforzados gracias a los errores cometidos por Biden. Es lógico que su miedo haga que quiera acelerar la huida.