Educación

«Ninis»

Tenemos el más preocupante dato de fracaso escolar, pero, eso sí, estamos empeñados en ponerle coletas y falda a la asignatura de matemáticas

Lo del sistema educativo en España dejo de ser hace mucho tiempo un tema de estado –tal vez nunca llego a serlo a pesar de resultar vital para el futuro de un país– y ahora se contempla como uno de esos asuntos estructurales a los que nunca se le llego a meter mano desde una óptica de interés nacional, pero a la que en demasiadas ocasiones se ha manoseado en función de intereses ideológicos o partidistas de los gobiernos de turno. Con la educación ocurre lo mismo que con las reformas del sistema de elección de los órganos judiciales, el senado o Rtve, viniendo a mostrar una acumulación de capas que, como ocurre en geología, tapan a otras anteriores y van formando una sucesión eterna de estadios fosilizados. Este jueves conocíamos un estudio de la OCDE sobre la situación educativa en el mundo, que en el caso especifico de España dejaba en mantillas los ya de por sí negativos datos del informe Pisa evidenciando el preocupante aumento en el número de los llamados «ninis» –jóvenes que ni estudian ni trabajan– que nos sitúa a la cabeza de Europa solo superados por Italia y que resulta ampliamente indicativo a la hora de contemplar el fracaso del sistema español.

Mucho más inquietante es aún la respuesta del gobierno ante datos contantes y sonantes que no dejan precisamente en el mejor de los lugares la recurrente apreciación de que tenemos la joven generación mejor formada de nuestra historia. La estrategia de abaratar el paso de curso eliminando los exámenes extraordinarios y permitiendo promocionar con suspensos, además de falaz por mostrar la imagen de que los alumnos saben más, acaba generando una frustración que sobre todo tiene reflejo en forma de desigualdad y a la hora de acceder a los mercados de trabajo. Bajar los niveles de exigencia siempre fue un atajo fácil que, además de no solucionar el grave problema, se conforma con «parar el golpe» a mayor gloria del ministro o ministra de Educación de turno disminuyendo artificialmente el fracaso escolar. El aumento del numero de «ninis» es la prueba palmaria de unas políticas que solo contemplan las patadas adelante primando a la anécdota y la irrelevancia reflejadas en la revisión de la historia y los lenguajes inclusivos metidos con calzador en las aulas. Tenemos el más preocupante dato de fracaso escolar, pero eso sí, estamos empeñados en ponerle coletas y falda a la asignatura de matemáticas.