Tópicos inflados

Los bancos centrales saben bien quién es la fuente última de las subidas generalizadas de los precios, y por eso irán restringiendo la expansión monetaria

Carlos Rodríguez Braun

La inflación, ese disolvente social e impuesto de tapadillo, es fuente también de muchos tópicos, como vimos a raíz de la propuesta de Alberto Núñez Feijóo de bajar los impuestos para ayudar un poco a los ciudadanos a soportar el mayor empobrecimiento derivado de la subida de los precios.

La izquierda puso el grito en el cielo y, para revestirse de rigor técnico, extrajo del baúl de los recuerdos un tópico keynesiano: si los impuestos bajan, eso fomentará el consumo, lo que realimentará la inflación, perjudicando el crecimiento y el empleo. Estamos ante una crisis de oferta, truena el pensamiento único, y el PP propone políticas de demanda.

Este keynesianismo cañí no se sostiene, porque las disrupciones de la oferta no pueden dar lugar a un crecimiento sistemático de todos los precios si no hay una política monetaria expansiva, que es precisamente la que han acometido los bancos centrales. Además, si la izquierda cree que la demanda anima la inflación, ¿por qué aplaude los irresponsables incrementos del gasto público del Gobierno?

Un reproche más contundente a Feijóo sería señalar que no ha presentado un plan para liberalizar la economía, y, para colmo, la rebaja de impuestos que recomienda solo sería «temporal».

Entre tanto, como ya hemos comentado en este rincón de LA RAZÓN, se generaliza la falacia de que Putin es el responsable de la inflación –véase «Del pollo al chivo», aquí: https://bit.ly/37d7LPs).

Los bancos centrales saben bien quién es la fuente última de las subidas generalizadas de los precios, y por eso irán restringiendo la expansión monetaria. Eso es lo que permite predecir que la inflación se moderará en el futuro. Pero ¿cuándo?

Según el economista Tim Congdon, cabe prever una desaceleración monetaria en Estados Unidos en los próximos meses, pero «los excesos del periodo 2019-2021 echarán a perder la presidencia de Biden». Otro tanto sucede a este lado del mar: «el crecimiento de la oferta monetaria se desacelera en la eurozona, pero eso sucede después de una etapa de crecimiento demasiado acelerado». Las cifras de la gestión de esa supuesta imagen viva del rigor y la solvencia, Christine Lagarde, son inquietantes: cuando ocupó la presidencia del BCE, los activos totales del banco eran de 4,68 billones de euros, y en la actualidad son de 8,79 billones, un crecimiento de casi el 84 por ciento.