Alerta antifascista, alerta anticapitalista

El toque de corneta parece más que evidente y no es casualidad que toda una vicepresidenta segunda del Gobierno o la ministra del «2030» se hayan lanzado a la yugular de Juan Roig

FOTO: Jesús Hellín Europa Press

Escuché ayer que alguien se preguntaba con cierta sorna sobre qué colectivo profesional tenía tan enfilada en el centro de su diana a Isabel Díaz Ayuso como el de los sanitarios y alguien recogió el guante señalando a una profesión que se enseña justo en la facultad cuyos estudiantes, por cierto, en número nada representativo increpaban con insultos a la presidenta de la CM. El incidente está siendo convenientemente retorcido y manoseado por quienes, con motivaciones puramente electorales en plena precampaña pretenden situar a la líder del PP madrileño como antítesis de sindicatos universitarios defensores de las libertades, en una nueva demostración del fuego cruzado que no va a cesar de aquí a mayo aprovechando el descontento puntual que pueda escenificarse en cada esquina contra la cara visible de este gobierno regional. Ayuso es caza mayor, pero también se recurre a otros actores fuera de la política en el «todo vale» preelectoral dada su condición de «capitalistas despiadados».

No parece que el hilo argumental de la izquierda, desde la maquinaria de «creación de contenidos» de Moncloa hasta sus más fieles terminales a pie de calle, vaya a distanciarse mucho ante el horizonte del «28-M» de la autoafirmación con su tradicional feligresía recurriendo a los clichés de siempre, en un intento desesperado por voltear las encuestas. Tal vez por ello, en un alarde no precisamente imaginativo, miembros del mismísimo Gobierno se han lanzado a la descalificación de creadores de riqueza y empleo en nuestro país recurriendo al manido mantra de situarles como salvajes librecambistas solo ocupados en aumentar su cuenta de beneficios. El toque de corneta parece más que evidente y no es casualidad que toda una vicepresidenta segunda del Gobierno o la ministra del «2030» se hayan lanzado a la yugular de Juan Roig, presidente de la mayor distribuidora nacional de alimentación que, entre otras cosas se caracteriza por la especial atención a unos trabajadores a los que por cierto acaba de aumentar el sueldo acorde al disparado IPC. Tampoco es casual el elenco de otras interpelaciones desde destacados nombres del Ejecutivo hacia algunas marcas del mundo empresarial y es que alguien debe de haber colegido que, de cara a la batalla electoral de mayo y con vistas a la definitiva de diciembre, lo que conviene es sumar a las alertas antifascistas las anticapitalistas. Veremos, porque a veces –solo a veces– estos libros de chistes añejos solo se venden al peso.