Bajo techo

El Gobierno ha tomado la acertada decisión de reducir el techo de gasto para el año que viene un 3,2 %. Nunca antes había pasado desde que el PP llegó al poder a finales de 2011. Y es una buena noticia, que debe ser aplaudida. Al mismo tiempo, el ministro Montoro ha aclarado la situación: «no habrá ningún ajuste del gasto público». Dirá usted: no puede ser, el Gobierno miente. Pues no, no miente: se puede reducir el límite de gasto y al mismo tiempo no reducir el gasto. ¿Cómo? Pues cuando las autoridades están bajo techo, un techo venturoso para ellas y para todos. Ese techo es el crecimiento económico.

Dicho crecimiento coloca a la Hacienda Pública en el inicio de un círculo virtuoso, o más bien triplemente virtuoso. Primero, se reduce el gasto por estabilizadores automáticos, por la contención de la partida del seguro de desempleo. Segundo, aumenta el ahorro en intereses de la deuda pública. Tercero, aumenta la recaudación.

Estas tres venturosas circunstancias permiten la cuadratura del círculo: rebajar el déficit público, absorber la pérdida de ingresos por la reforma fiscal y no aumentar el gasto público. No olvidemos que la subida de los impuestos no se tradujo en un salto en la recaudación porque la economía, por esa misma subida, entró en una segunda recesión, pero cuando se recupera, entonces es cuando la capacidad recaudatoria entra realmente en acción.

Reconozcamos, una vez más, el enorme mérito de los trabajadores y los empresarios españoles que, en las condiciones más hostiles, se han sobrepuesto a la adversidad y han preparado a la economía española para volver a crecer.